Las influencias A, B y C

Las influencias A, B y C

Autor: Emma Sánchez basado en los textos de Maurice Nicoll (Comentarios Psicológicos Sobre Las Enseñanzas De Gurdjieff Y Ouspensky)

La humanidad vive constantemente bajo unas influencias externas. A estas influencias en el trabajo las denominamos influencias A, B y C. Su calidad y procedencia son muy diferentes.

Las influencias A son creadas por la vida. Están creadas para mantenernos entretenidos o mejor dicho dormidos, anestesiados…. Alimentan y desarrollan nuestra personalidad con intereses, gustos, hobbies y con el tiempo acaban siendo lo que sustenta la falsa personalidad; los hobbies que sólo sirven para entretener, los deportes, la películas y series de puro entretenimiento, la comida, el alcohol, la política, las intrigas, el chismorreo, la ostentación, las posesiones, las apariencias, las marcas, el último modelo de móvil, la última serie de netflix… todo aquello que nos motiva en la vida pero que no nos aporta crecimiento existencial.

Existen también otras influencias de una clase muy distinta, llamadas en este sistema influencias B. Su fuente originaria es diferente. No tienen nada que ver con las apariencias, las posesiones y los placeres de los sentidos… provienen del exterior del círculo de la vida mecánica. Nos han acompañado en toda la historia de la humanidad y encontramos la prueba de su existencia en cierta clase de literatura, en ciertas ideas religiosas, en muchos escritos antiguos, en antiguas enseñanzas que se conservaron. A menudo también en toda clase de mitos, alegorías, cuentos de hadas y hasta en el arte y en el cine.

Las influencias B, como hemos comentado, tienen su origen en el círculo de la humanidad consciente, pero este mensaje es incomprensible para la mayoría de la humanidad dormida, por ello, algunas influencias C son cambiadas y alteradas para poder ser asimiladas por la mayoría de la humanidad.

Las influencias C no son creadas en la vida, sino que provienen del llamado Círculo Consciente de la Humanidad. Este Círculo superior de la Hombres y Mujeres Conscientes, siembra constantemente influencias en la tierra con la finalidad de despertar a la Humanidad y así ayudar al hombre/mujer dormido a dejar de estar bajo el yugo de las influencias A o influencias-vida. Este conocimiento se encuentra en textos esotéricos, filosóficos, astrológicos y normalmente se transmite de forma directa.

Así pues, las influencias C no pueden ser recibidas directamente por la gente dormida sin que éstas antes hayan sido modificadas, digeridas, transformadas a un lenguaje más cercano. Esta es la razón por la cual las influencias C —que provienen de los Hombres Conscientes— son inevitablemente deformadas al pasar a la vida y convertirse en influencias B.

En ocasiones también encontramos influencias C que han sido fragmentadas o adulteradas en influencias B y hasta en A.


En resumen: Las influencias A son creadas por la vida misma y no tienen conexión alguna con las influencias B y por lo tanto tampoco con las influencias C. Su finalidad es mantener anestesiada y dormida a la humanidad.

El origen de las influencias B es el conocimiento profundo proveniente del círculo despierto de la humanidad, pero cuyo mensaje y lenguaje ha sido modificado para poder ser entendible para la mayoría de las mujeres y hombres y de esta forma, poder llegar a la humanidad que busca despertar.

Y por último las influencias C son el conocimiento adquirido por las mujeres y hombres que han conseguido trascender y despertar.

Rayo de creación

Rayo de creación

AUTOR: MAURICE NICOLL. Great Amwell House, 8 de febrero de 1949.

El Rayo de Creación se fundamenta en la idea que todo es parte de alguna otra cosa. Por ejemplo, la Tierra es parte del Mundo Planetario que a su vez es parte del Sistema Solar. Una de las ideas que tienen cabida aquí es que la parte está bajo más leyes que el todo. Nuestro Sistema Solar es una parte de nuestra Galaxia y nuestra Galaxia es una parte de todas las Galaxias posibles. Su meñique es una parte de su mano y es parte eventualmente de su cuerpo como un todo, pero su meñique está bajo más leyes que su cuerpo. No puede actuar por si mismo, sino sólo en conjunción con su mano y nuevamente en conjunción con su brazo, y así sucesivamente.

Ahora bien, una de las ideas fundamentales de la enseñanza esotérica es que el Hombre es (o debería ser) un pequeño mundo o Microcosmos que de algún modo es una representación del gran mundo o Macrocosmos. Nos cabe ver sin mucho discutirlo que el Macro-cosmos visible —a saber, el Universo visible— está compuesto de partes que están dentro de partes, y nada cuesta comprender que pueden formar una vasta unidad que está más allá de nuestra comprensión. Desde este punto de vista, la inteligencia sólo debe dar un paso para comprender que el Rayo de Creación puede representar niveles inferior y superiores. Nos domos cuenta que el Sol debe estar de algún modo en un nivel mis elevado que la Tierra o la Luna, y así sucesivamente. Por lo tanto cabe aprehender que si consideramos que el Rayo de Creación es una Escala de Ser, el ser del Sol es más grande que el Ser de la Tierra o de la Luna, digamos. Todos conocemos a personas que son más grandes que nosotros. Algunas de estas personas aparecieron históricamente: Cristo, Buda, y muchas otras. Esos Seres son considerados en relación con nosotros.

Si hacemos la pregunta: «¿Es el hombre en la Tierra un Hombre Consciente?» hemos de decir evidentemente que hubo en la Tierra hombres conscientes cuyo efecto fue enorme sobre el desarrollo de la cultura. Pero ya que los Seres al nivel del Sol dieron origen a la Octava Lateral con el propósito de transmitir fuerza por medio del sufrimiento más allá de un punto Mi-Fa donde existe cierta discontinuidad o brecha en las vibraciones, y donde, por así decir, se necesita un amplificador, cabe comprender que la Humanidad Consciente no vive necesariamente en esta Tierra en forma física pero que sus influencias pueden llegar a esta Tierra. En el pasado siempre se relataron leyendas acerca de la llegada a la Tierra de superhombres que enseñaron al hombre la agricultura, las artes y los otros menesteres propios de la civilización. Entonces nuestra pregunta se refiere a si el Hombre Consciente está en la Tierra, a lo cual contestaría yo: Sí y No. Una persona puede recibir la influencia del Círculo Consciente de la Humanidad si desarrolla suficientemente su ser. Está bajo las influencias C que, como es sabido, son sembradas en la Tierra conscientemente pero se deforman tan rápidamente que se convierten en influencias B.

Luego, finalmente, en lo que respecta a la cuestión: «¿Por qué el Hombre Consciente no ayuda a la Humanidad?», las leyes del juego determinan que el Hombre fue creado como organismo auto-desarrollante y no puede ser obligado porque la Esencia no crece por compulsión. El Circulo de la Humanidad violenta, mecánica trata de producir efectos por medio de la compulsión. la policía, pero esto es imposible para el Círculo Consciente de la Humanidad. que sigue sembrando en la Tierra diversas formas de Literatura, Arte. etc.. para que el Hombre tenga la posibilidad de desarrollarse según su propia percepción y comprensión.

LA PRISIÓN DE LAS EMOCIONES NEGATIVAS

LA PRISIÓN DE LAS EMOCIONES NEGATIVAS

AUTOR: Maurice Nicoll.

COMENTARIOS PSICOLÓGICOS SOBRE LAS ENSEÑANZAS DE GURDJIEFF Y OUSPENSKY. VOLUMEN V. 23 de mayo de 1953. Página 160

En la enseñanza esotérica siempre nos dicen que estamos en una prisión. Nadie ve la prisión. Para la mente sensual una prisión debe tener muros, cerrojos y barrotes. La prisión en la cual estamos no tiene ninguna de esas cosas. Está hecha principalmente de estados. En el Trabajo los estudiamos. Todas las emociones equivocadas nos mantienen en la prisión. Hay muchos grados de emociones negativas, del mismo modo que hay grados de Infierno. El cambio de las emociones no negativas a las negativas es tan definido como un cambio químico de una sustancia alcalina a una ácida. Eventualmente llegamos a conocerlo al darnos cuenta que estamos en una prisión. Las emociones negativas parecen mucho más inteligentes que las emociones no negativas. Parecen más fértiles, más interesantes, más ingeniosas. Esto es porque mienten. Como todos los mentirosos tratan de persuadirnos. El objeto de las emociones negativas no es sólo el de destruir la verdad sino el de dañar. Todo lo malo trata de dañar. Es extraordinariamente fácil dañar.

No es fácil saber cómo hacer el bien a los otros pero saber herirlos es mucho mas fácil. Hay un placer distinto en dañar. Consideremos el placer de la calumnia. En la raíz de las emociones negativas está la violencia. Hay grados de emociones negativas —tanto grados continuos como discontinuos—. Un estado negativo particular puede aumentar o disminuir; o puede llegar a ser más profundo y peligroso. En lo que respecta a las emociones negativas se necesita una disciplina. Debe empezar con la auto-observación. Es preciso saber y reconocer en qué momento se es negativo. La gente no lo hace.

Una disciplina nunca debe convertirse en un fin. Es un medio para llegar a un fin. La disciplina que tiene que ver con los estados negativos tiene como fin el gradual debilitamiento de su poder para encarcelarnos. Es parte de la técnica general del Trabajo que se refiere a escapar de la prisión. Es necesario hallar e inventar todos los métodos posibles para prevenir que los eventos recurrentes nos hagan negativos. No es cuestión de armadura sino de conocimiento de sí…

El Trabajo enseña que las emociones negativas gobiernan el mundo. Son extremadamente infecciosas. Un hombre puede hacer que mil personas se vuelvan negativas. Una persona negativa puede convertir una casa en un Infierno. Esta habilidad de afectar a los otros da a la persona negativa un sentido de poder. Es un poder maligno. Las emociones negativas parecen destruir todo sentido de humor en las personas…..

Gran parte de la vida es fingimiento y aun cuando lo sepamos, lo tomamos seriamente. Porque hay alguna fuerza invisible que nos ata y se mezcla con todo cuanto hacemos —como una cuerda que hubiéramos debido cortar con un cuchillo afilado hace mucho tiempo—. El Trabajo denomina identificar los efectos de esa cuerda no cortada. Estar identificado es la fuente de las emociones negativas….

Si siempre se recordara a sí mismo, nunca se identificaría, y si nunca se identificara nunca sería negativo. Esto significa simplemente que si viviéramos en el nivel del Tercer Estado de Conciencia nunca nos identificaríamos y nunca seríamos negativos. Pero el Hombre está dormido.

La gente vive en el Segundo Estado de Conciencia —el así llamado Estado de Vigilia— y no sabe que esta es la prisión dentro de la cual vive sin saberlo, quizá desconcertada por lo que sucede, pero sin ver la causa de todo lo que ocurre. Pensar acerca de la vida de esa manera activa según lo que enseña el Trabajo en lugar de hacerlo de la otra manera, nos hace ver que luchar fragmentariamente con ésta o aquella emoción negativa es lo mismo que tratar de leer un diario en un huracán.

En la atmósfera que rodea la tierra por encima de cierta altitud no hay tormentas. Ocurre lo mismo con nosotros. Si pudiéramos alcanzar la altitud de conciencia perteneciente al estado de Recuerdo de Sí, de Conciencia de Sí y de Percepción de Sí, se viajaría por encima de las inevitables y naturales tempestades que pertenecen al nivel inferior de conciencia….

Ser negativo es pecar contra el Trabajo. Es no dar en el Blanco. ¿Lo siente así? Puede, y por cierto debe hallar e inventar para usted mismo maneras de cercar con artificio las emociones negativas. Hallar algo que requiera una atención dirigida es una manera, si es capaz de hacerlo. Otra es rememorar y recordar y retroceder en el tiempo a similares ocasiones previas —a condición de tener una memoria-Trabajo basada en una genuina auto-observación y no la mera y acostumbrada memoria ilusoria y embustera—. Vigilar un estado es siempre útil —si se puede hacerlo sin unirse a dicho estado—.

Otra manera es ver lo que nos hizo negativos —si se puede hacerlo—. Esa clase de esfuerzos nos hacen más conscientes y esto siempre ayuda porque nos pone en las mejores partes de los centros, en lugares menos bajos en la ciudad interior de uno mismo. Es preciso sentir que se está equivocado si uno es negativo —sentirlo realmente— no porque nos lo dijeron sino porque se lo ve por sí mismo. Sin ese sentimiento todo lo que se hace es inútil y meretricio y artificial. El verdadero Camino para escapar a esto es el Recuerdo de Sí.

Esencia y falsa personalidad

Esencia y falsa personalidad

AUTOR: Emma Sánchez.

Según “El Trabajo” La Mujer y El Hombre poseen una parte innata: La Esencia y una parte adquirida: La Personalidad.

Maurice Nicoll escribe lo siguiente:

“Nacemos con la Esencia, pero adquirimos la Personalidad mediante nuestro contacto con la vida exterior. La Esencia es interna respecto de la Personalidad. La Personalidad rodea a la Esencia. Forma al hombre exterior, por así decir, y la Esencia forma al hombre interior. Las relaciones entre las dos son muy complicadas. Ambas son necesarias, porque la Esencia, nuestra parte real, no puede crecer más allá de cierto punto sin la ayuda de la Personalidad, nuestra parte artificial.

Ambos componentes son indispensables y ambas partes deberían desarrollarse y crecer de forma paralela, pero no siempre es así.

¿Que es la Esencia y que es la personalidad según El Trabajo?

La esencia es lo verdaderamente real en nosotros. La Esencia es la parte espiritual del hombre y proviene de un orden muy elevado en el Rayo de Creación que ha descendido hasta el nivel de la Tierra. Hemos sido creados como un organismo auto-desarrollante.

En los primeros años de vida, una niña o niño son puramente Esencia: sus gustos, sus afinidades… pero la esencia no nace completa, debe crecer y auto desarrollarse y no puede crecer por sí sola, necesita de una personalidad que la ayude a crecer.

Con los años, el niño o la niña empieza a adquirir una personalidad que se va construyendo alrededor de la esencia con los conocimientos y conductas aprendidas del entorno: la educación, la familia, la sociedad y la cultura del momento histórico y geográfico en el que ha nacido. Todas estas conductas, patrones, creencias forman la personalidad. Pero en breve, esta personalidad construida por imitación consciente o inconsciente del entorno, poco a poco va ahogando a la esencia, hasta el punto de convertirla en pasiva. Lo que en un principio es necesario para el crecimiento de la esencia, un vehículo para hacer que ésta haga experiencia en la tierra… acaba mandando a la esencia a dormir.

Así pues, en nuestro estado común de la vida mecánica, la Esencia es pasiva y la personalidad activa. Hay casos muy poco frecuentes en que la esencia se mantiene activa, casos de personas que han crecido en ambientes de poca cultura, educación y formación, lo que da el resultado de personas muy ingenuas y con poco rodaje para la experiencia de vida.

Lo que es más común en nuestro entorno es encontrarnos a personas que han detenido por completo el desarrollo de la esencia, personas cuyo elemento más activo es la personalidad. Son personas que viven por y para lo sensorial y lo material.

La personalidad es la que se encarga de los asuntos de la vida en este plano. La personalidad está determinada por asociaciones mecánicas, juicios y valores, conductas, múltiples yoes, creencias adquiridas, pensamientos y emociones mayormente adoptados por imitación que nos hace la vida mecánica mas fácil, o al menos aparentemente mas fácil. Es nuestra personalidad la que coge el control de nuestra vida y es la que actúa, siente y piensa, por nosotros.

La esencia, aunque dormida, ahí está y cada vez se manifiesta menos.

El trabajo sobre uno mismo hará que la esencia logre fuerza. La dirección de este trabajo es la de hacer crecer a la esencia acompañándola por una personalidad que le sea afín y no la falsa personalidad producto de la máquina dormida.

Uno de los propósitos del Trabajo es el de volver la Falsa personalidad más pasiva y que toda esa energía que malgastamos para mantenerla activa se pase para el desarrollo de la Esencia. Esto es imposible si constantemente estamos justificando nuestras acciones y actitudes ya que significaría que estamos identificados con nuestra personalidad adquirida.

Si pudiéramos ahorrar la energía que malgastamos con los estados de identificación más la auto observación y los momentos voluntarios de recuerdo de sí… podríamos hacer pasiva esta falsa personalidad y construir una nueva personalidad que permita el crecimiento de la esencia.

Maurice Nicoll escribe en el volumen IV de comentarios…

“Si se puede lograr un desarrollo de la Esencia haciendo pasiva la Personalidad en una dirección u otra, la energía que de otro modo iría a la Personalidad adquirida será desviada a la Esencia y provocará su crecimiento. Este crecimiento de la Esencia es llamado cambio de Ser en su verdadero sentido. Carece de importancia la clase de Personalidad adquirida que se tiene en la vida, ya sea la de un rico hombre de negocios, de un médico, de una actriz, etc. Esto no provoca un desarrollo de la Esencia. La Esencia nace con nosotros. Al nacer no somos nada sino Esencia, pero no está desarrollada. La diferencia radica que la Esencia no puede crecer por si misma más allá de su estado primitivo, de modo que la primera etapa en la vida radica en desarrollar la Personalidad, pero la segunda educación es obrar contra la Personalidad con ayuda de la técnica del Trabajo, y esto hará que la Personalidad sea más pasiva y permitirá ala Esencia volverse más activa.”

Niveles de Hombre/Mujer según el Trabajo.

Niveles de Hombre/Mujer según el Trabajo.

AUTOR: Emma Sánchez.

Existen 7 niveles de Hombre/mujer según el trabajo:

Hombre/Mujer 1: Nivel de consciencia o Ser es el que posee una persona que tiende a resolver cualquier situación basándose en sus instintos. Su centro predominante es el centro instintivo-motriz.

Ejemplo de un nivel 1

Ejemplo de un nivel 1: Homer Simpson o Phil Connors en la película “Atrapado en el tiempo”

Hombre/Mujer 2: Nivel de consciencia o Ser es el que posee una persona que tiende a resolver cualquier situación basándose mayoritariamente en sus emociones. Su centro predominante es el centro emocional.Hombre/Mujer 3: Nivel de consciencia o Ser es el que posee una persona que tiende a resolver cualquier situación de forma racional pero excluyendo las emociones y sus instintos. Su centro predominante es el centro intelectual.

Ejemplo de un nivel 2

Ejemplo de un nivel 2: Bridget Jones, Romeo y Julieta,

Hombre/Mujer 3: Nivel de consciencia o Ser es el que posee una persona que tiende a resolver cualquier situación de forma racional pero excluyendo las emociones y sus instintos. Su centro predominante es el centro intelectual.

Estas tres tipologías están supeditadas a las experiencias externas y resuelven los conflictos vivenciales de forma automática o mecánica dependiendo de su centro o motor correspondiente. Su evolución está regida por las vivencias externas. Una persona de número 1 suele resolver por ejemplo sus conflictos de forma violenta, agrediendo a una tercera persona o a sí mismo. Una persona número 2 de Ser suele estar dominado por sus emociones sean las “denominadas positivas” o las negativas y no las suele controlar en los momentos críticos. Una persona número 3 utilizará sus conocimientos e intelecto para resolver un problema sin relacionarlo con sus emociones ni sus instintos, de forma fría y calculadora. Ante una misma situación, cada tipología actuaria de forma diferente, desde su centro.

Ejemplo de un nivel 3

Ejemplo de un nivel 3: Sherlock Holmes o Sheldon Cooper de la serie The Big Bang Theory

Hombre/Mujer 4: Ser equilibrado. Su centro de gravedad no está en el Centro Instintivo ni en el Centro Emocional ni en el Centro Intelectual sino que está distribuido entre los tres.

El hombre/mujer 4 no nace, se hace. Aunque está influenciado por las experiencias externas, es capaz de resolver una situación escogiendo la forma de resolverlo, es decir que es capaz de entender y comprender una situación y actúa en consecuencia con el centro que corresponda. Son personas que a través de su voluntad, su disciplina y su auto-control no se dejan llevar por las situaciones externas por muy negativas que sean. Estas personas siempre tienen un talante de diálogo y no imponen sus creencias u opiniones a terceras personas. Maurice Nicoll, psiquiatra británico alumno de Gurdjieff y Ouspensky: “Un Hombre Equilibrado o un hombre que se propone ser equilibrado sabe que cada aspecto de la vida es necesario para el desarrollo. No pierde el tiempo quejándose de la vida o encontrándola mala, porque entiende que la vida es una escuela y que éste es su verdadero significado, que la vida es un medio y no un fin en sí misma.

Hombre/Mujer 5: Es una persona equilibrada que ha acumulado suficiente comprensión y conocimiento para entender las situaciones recurrentes de su vida y vivir en un estado de imparcialidad en relación con lo que sucede a su alrededor. Son flexibles y adaptables en el entorno y pocas veces se perturban antes conflictos externos. Suelen estar conectados con el conocimiento existente en el espíritu universal, o como denomina Jung, inconsciente colectivo o los campos mórficos de Sheldrake pero sin dejarse dominar por ellos. A esta altura de la evolución el hombre/mujer 5 ha llegado al estado de integración de Sí en conexión con el centro emocional superior.Hombre/Mujer 6: Son personas difíciles de encontrar ya que suelen pasar desapercibidas, tienen una capacidad de comprensión que supera su existencia terrenal ya que acceden en el momento que quieran al conocimiento universal a través del centro intelectual superior, es decir en este caso, la persona nivel 6 está conectada de alguna forma al conocimiento universal y recibe de éste la información de forma alegórica, metafórica.

Hombre/Mujer 6: Son personas difíciles de encontrar ya que suelen pasar desapercibidas, tienen una capacidad de comprensión que supera su existencia terrenal ya que acceden en el momento que quieran al conocimiento universal a través del centro intelectual superior, es decir en este caso, la persona nivel 6 está conectada de alguna forma al conocimiento universal y recibe de éste la información de forma alegórica, metafórica.

Hombre/Mujer 7: 

Según Ouspensky en su libro: «Psicología de la posible evolución del Hombre», el hombre/mujer 7 es todo lo que un hombre puede llegar a alcanzar en este plano. Tiene un «Yo» permanente y una voluntad libre. Puede controlar todos los estados de conciencia en sí mismo y ya no puede perder nada de lo que ha adquirido. De acuerdo con otra descripción, él es inmortal dentro de los límites del sistema solar.

La canción

La canción

AUTOR: MAURICE NICOLL

COMENTARIOS PSICOLÓGICOS SOBRE LAS ENSEÑANZAS DE GURDJIEFF Y OUSPENSKY  VOLUMEN I 

El Trabajo se ocupa de lo que una persona es psicológicamente. Hoy nos referiremos al aspecto del hombre llamado en el Trabajo «Cantar su Canción». Este es un cantar psicológico, no físico. Se basa en la consideración interior —hacer las cuentes interiores— es decir, sentir que a uno le deben y tenerlo bien grabado en la memoria. A «te respecto todos tienen una canción que cantar. Si se quiere conocer realmente qué clase de cuentas interiores se han hecho a lo largo de la vida, se empieza por observar la típica «canción». Cuando en el Trabajo se llama a una persona un «buen cantante», esto se refiere a la canción que canta. A veces la gente canta su canción sin que se la aliente y a veces, después de algunas copas de vino, comienzan a cantar francamente. Las personas suelen cantar acerca de lo mal que las trataron, de que nunca tuvieron una buena oportunidad, de sus pasadas glorias, de que nadie entiende sus dificultades, que se casaron mal, que sus padres no las comprendieron, que en realidad son buenas personas, que no las aprecian, que no las comprenden, y así sucesivamente, y esto significa que todos son culpables excepto ellas mismas. Todo esto es hacer cuentas interiores, o más bien es el resultado de hacer cuentas. Esta ‘es una forma de consideración interna.

Ahora bien, ¿por qué creen que en el Trabajo es necesario hacer todo lo posible para librarse de las canciones? ¿Por qué es preciso reparar en ellas, hambrearlas, expulsarlas de la posición central que ocupan en nuestra vida hasta que sólo canten en escasas ocasiones, con voz débil, y quizá, por último, hacerlas callar para siempre? Nos incapacitan interiormente. Nos roban nuestra energía. Se sonríe valientemente —todos conocemos esa valiente sonrisa —y se dice que todo es mentira—. En el Trabajo, alguien que canta bien no puede ir más allá de sí mismo. Es víctima de sus propias cuentas. En cuanto algo se pone difícil empieza a cantar. Esto lo detiene:  No puede crecer. Quizá se eche a llorar. No puede cambiar su nivel de ser. No puede ir más allá de lo que es —es decir, un hombre impedido por tristes canciones—. Es un signo de ser lo que se es y para cambiar el ser es preciso no ser lo que se es. En lugar de trabajar sobre sí, esa persona en situación difícil, comienza a cantar en seguida, quizá bella y tranquilamente. Si la critican o le hablan con dureza, se compadece a si misma o se deja llevar por la ira, y siente que no la comprenden. Y entonces comienza a cantar, ya sea suavemente para sí o para los otros, en especial para la gente que le presta atención. Muy a menudo una persona traba amistad con otra sólo porque le es fácil cantarle su canción, y si la otra persona le pide de pronto que se calle, se ofende tan profundamente que corre en busca de un nuevo amigo —una persona que lo comprenderá verdaderamente, tal como suele repetirse— como si alguien pudiera comprender a otra persona con tanta facilidad. «Si tan sólo», dicen. Para comprender a otra persona, es preciso primero comprenderse a sí mismo, y esto sólo se logra parcialmente después de un arduo trabajo sobre sí y de tener vislumbre de lo que uno es realmente. Por cierto un buen cantante no se comprende a sí mismo. Prefiere cantar la canción de no ser comprendido y soñar así con un mundo maravilloso donde todas las cosas estén arregladas de tal modo que él es la figura central. Y esta actitud y estos sueños crean debilidad y, de hecho, una verdadera enfermedad psicológica, y a veces un hombre debe pagar sus consecuencias durante toda la vida.

Esencia

Esencia

AUTOR: P. D. Ouspensky.

«PSICOLOGÍA DE LA POSIBLE EVOLUCIÓN DEL HOMBRE»

Es imposible estudiar al hombre como un todo, porque el hombre está dividido en dos partes: una que, en algunos casos, puede ser casi toda real, y la otra parte que, en algunos casos, puede ser casi totalmente imaginaria. En la mayoría de los hombres corrientes estas dos partes están entremezcladas, y no se pueden distinguir fácilmente, aunque ambas estén allí, y ambas tengan su propio significado y efecto. En el sistema que estamos estudiando, estas dos partes son llamadas esencia y personalidad.

La esencia es lo innato en el hombre.

La personalidad es lo adquirido.

La esencia es lo que le es propio. La personalidad es lo que no le pertenece. La esencia no se puede perder, no se le puede cambiar o dañar tan fácilmente como a la personalidad. La personalidad puede ser cambiada casi completamente con el

cambio de las circunstancias; se puede perder o dañar fácilmente.

Si trato de describir lo que es la esencia, debo decir, ante todo, que es la base de la

constitución física y mental del hombre. Por ejemplo, un hombre es por naturaleza lo que se llama un buen marinero, otro no lo es; uno tiene oído musical, otro no lo tiene; uno tiene capacidad para idiomas, otro no. Esta es la esencia.

La personalidad es todo lo que se ha aprendido de una u otra manera; en lenguaje ordinario, «consciente» o «inconscientemente». En la mayoría de los casos «inconscientemente» significa por imitación, lo que, en efecto, desempeña un papel muy importante en el desarrollo de la personalidad. Aun en las funciones instintivas, las que naturalmente deberían estar libres de personalidad, hay generalmente muchos así llamados «gustos adquiridos», es decir toda clase

de gustos y aversiones artificiales, todos adquiridos por imitación e imaginación. Estos gustos y aversiones artificiales desempeñan un papel muy importante y desastroso en la vida del hombre. Por naturaleza, al hombre le debería gustar lo que es bueno para él y tener aversión a lo que es malo para él. Pero esto es así sólo mientras la esencia domina a la personalidad, como debería hacerlo; en otras palabras, cuando un hombre es sano y normal. Cuando la personalidad comienza a dominar a la esencia, y cuando el hombre se vuelve menos sano, comienza a gustarle lo que es malo para él y a disgustarle lo que le es bueno. Esto está relacionado con la causa principal de lo que puede estar mal en las relaciones mutuas entre la esencia y la personalidad.

Normalmente, la esencia debe dominar a la personalidad. En ese caso la personalidad puede ser verdaderamente útil. Pero si la personalidad domina a la esencia, esto acarrea pésimos resultados. Se debe comprender que la personalidad es también necesaria para el hombre; no podemos vivir sin la personalidad y sólo con la esencia. Pero la esencia y la personalidad deben crecer paralelamente, y la una no debe desarrollarse más que la otra.

YOES

YOES

AUTOR: G. I. Gurdjieff.

«PERSPECTIVAS DESDE EL MUNDO REAL» pag 42

El hombre es un ser plural. Cuando hablamos de nosotros mismos ordinariamente, hablamos de «yo». Decimos «yo hice esto», «yo pienso esto», «yo quiero hacer esto», pero todo esto es un error.

No hay tal «yo», o más bien hay cientos, miles de pequeños «yoes» en cada uno de nosotros. Estamos divididos interiormente, pero no podemos reconocer la pluralidad de nuestro ser, sino a través de la observación y del estudio. En cierto momento es un «yo» el que actúa, al momento siguiente es otro «yo». No funcionamos armoniosamente debido a que nuestros «yoes» son contradictorios.

Ordinariamente vivimos con sólo una parte mínima de nuestras funciones y de nuestra fuerza, porque no reconocemos que somos máquinas, y no conocemos la naturaleza y funcionamiento de nuestro mecanismo. Somos máquinas. Las circunstancias externas nos gobiernan enteramente. Todas nuestras acciones siguen la línea de menor resistencia ante la presión de circunstancias exteriores. Traten por sí mismos: ¿Pueden controlar sus emociones? No. Pueden tratar de suprimirlas o sustituir una emoción por otra, pero no pueden controlarlas. Ellas los controlan a ustedes. O ustedes pueden decidir hacer algo; su «yo» intelectual puede tomar tal decisión.

Pero cuando ‘llega el momento de llevarlo a cabo, pueden encontrarse haciendo exactamente lo contrario. Si las circunstancias son favorables a su decisión, quizá la lleven a cabo, pero si son desfavorables, ustedes harán todo lo que ellas les indiquen. Ustedes no controlan sus acciones.

Ustedes son máquinas y las circunstancias exteriores gobiernan sus acciones sin tomar en cuenta sus deseos.

No digo que nadie pueda controlar sus acciones. Digo que ustedes no pueden, porque están divididos. Existen dos partes dentro de ustedes, una parte fuerte y una débil. Si su fuerza crece, su debilidad crecerá también y se convertirá en una fuerza negativa, a menos que ustedes aprendan a detenerla.

Si aprendiéramos a controlar nuestras acciones, eso sería otra cosa. Cuando se ha alcanzado cierto nivel de ser, podemos realmente controlar cada parte nuestra; pero, tal como somos ahora, ni siquiera podemos hacer lo que decidimos.

Consciencia

AUTOR: Maurice Nicoll

Comentarios psicológicos volumen 1. Pág 50.

Como es sabido, en la experiencia religiosa como medio de transmitir la enseñanza de la humanidad consciente a la humanidad dormida, una de las causas del fracaso radica en que cada persona establece su propio dogma como si fuera la verdad absoluta, y así los hombres se persiguen, se desprecian, se matan en nombre de Dios. Lo hacen con todo fervor y alegan que obran así de acuerdo con su Conciencia. Pero esta Conciencia es Falsa o Mecánica y tiene su origen en la Personalidad. Esta Conciencia Falsa o Adquirida no se basa en la comprensión interior. Se vincula con la Falsa Personalidad y de este modo con el sentimiento de ser meritorio y por lo tanto con el sentimiento de tener razón y ser mejor que los otros, y considera a quienes tienen creencias religiosas diferentes como inferiores, malvados, despreciables o merecedores de la muerte. 

La diferencia entre la Conciencia Verdadera y la Conciencia Mecánica o Falsa radica en que la Conciencia Verdadera es la misma en todos los hombres y habla el mismo idioma. La Conciencia Mecánica o Falsa es diferente en las personas diferentes, según su nacionalidad, educación, costumbres, formas de creencia, etc. 

Si todos los hombres pudieran despertar, la Conciencia Verdadera hablaría en todos ellos y estarían de acuerdo unos con otros, porque hablaría de la misma manera a todos.  La Conciencia Verdadera existe en todos los hombres pero está soterrada y fuera de su alcance. La Personalidad ha crecido sobre ella y de resultas de nuestros sentimientos, de nuestro sentido de nosotros mismos, se ha trasladado a la Personalidad. Por lo tanto «sentir todo simultáneamente» es imposible y por cierto sería inaguantable tal como somos. «Sentir todo simultáneamente» equivale a decir que somos uno. Pero la Personalidad está dividida en trocitos. La idea fundamental que es preciso aprehender acerca de la Personalidad es que ésta es múltiple. Por esta razón ahora se siente de una manera y luego de otra, pero separadamente y no al mismo tiempo y sin siquiera recordarlo, uno se comporta ahora en una forma y luego en otra. Y a todo ese cambiante calidoscopio dentro de uno mismo se le dice «Yo». Es decir, uno se imagina que es una persona. En tanto un hombre se tome a sí mismo como una persona nunca se moverá de donde está. Para despertar a la Conciencia es preciso que empiece a ver las contradicciones que están en sí mismo. Pero si trata de ver las contradicciones en sí mismo considerándose todo el tiempo como si fuera una persona no obtendrá ningún resultado. Será lo mismo que si creyera que todo cuanto ve enfrente de él es una parte de su cuerpo.

Lo visible y lo invisible

Lo visible y lo invisible

AUTOR: MAURICE NICOLL

EL TIEMPO VIVO Y LA INTEGRACIÓN DE LA VIDA. pág 7

Este enorme mundo sensorio, con toda su algarabía, color y movimiento, y que fluye hacia nosotros por los canales siempre abiertos de la vista y del oído, es lo que abruma nuestra débil comprensión. Si logro darme cuenta de mi propia invisibilidad y por un momento logro también un nuevo sentido de mi propia existencia, al momento siguiente ya estoy perdido en los efectos de las cosas externas. Sólo percibo el bullicio de la calle y no puedo lograr de nuevo la experiencia. Y vuelvo otra vez a mi mente ‘natural’, que se siente llamada por todo lo perceptible y para la cual las pruebas que procuran los sentidos constituyen el principal fundamento de su criterio, de la verdad. Habiendo experimentado algo ‘interno’, me encuentro nuevamente en lo ‘externo’. Y aquella verdad que me fue demostrada directamente como verdad interna, no me la puedo demostrar a mi mismo con mi razón natural, a menos que lo haga como teoría o como una concepción.

Diría que todas las ideas que tienen el poder de modificarnos y de permitir que a nuestra vida penetren nuevos significados, son ideas que tratan acerca del aspecto invisible de las cosas. No se las puede demostrar directamente como tampoco se puede llegar a ellas tan sólo mediante el razonamiento, pues, siendo relativas a lo invisible de las cosas, no es posible acercarse a ellas mediante el razonamiento que hacemos de acuerdo, y en base, a la evidencia de los sentidos. Antes de poder llegar a la idea del Tiempo, que es el tema principal de este libro, y que puede entenderse únicamente apartándonos de las apariencias y pensando acerca del ‘mundo invisible’ desde el ángulo de las dimensiones, es preciso que hagamos algún esfuerzo a fin de captar nuestra propia invisibilidad. Pues creo que no podremos entender nada acerca del mundo ‘invisible’ si antes no captamos nuestra propia invisibilidad.

Esto exige cierta clase de esfuerzo, un esfuerzo similar al que se re­quiere para darse cuenta, en algún grado, de la invisibilidad esencial y de la incognoscibilidad de otra persona. En este sentido creo que jamás podremos darnos cuenta de la existencia de otra persona de un modo real y efectivo, a menos que, ante todo, nos demos cuenta de nuestra propia existencia. Darse cuenta de la propia existencia, como una experiencia real, es darse cuenta de la propia invisibilidad esencial.

El sentido que ordinariamente tenemos de nuestra propia existen­cia deriva de las cosas externas. Tratamos de presionar sobre el mundo visible, procuramos sentirnos a nosotros mismos en lo que yace fuera de nosotros: en el dinero, en las posesiones, en las ropas, en la situa­ción. En una palabra, tratamos de salir fuera de nosotros. Sentimos que aquello de que carecemos se encuentra fuera de nosotros, en el mundo que nos muestran los órganos de los sentidos. Y es solamente natural que así sea, por cuanto el mundo de los sentidos es tan obvio. Pensamos en términos; de este mundo, por así decirlo, y pensamos hacia él. Nos pa­rece que la solución de nuestras dificultades yace en el mundo exterior, en la adquisición o en el logro de algo, en recibir honores, etc. Lo que es más, ni siquiera accedemos fácilmente a apoyar una insinuación acerca de nuestra invisibilidad. Ni reflexionamos que a la vez de que estamos relacionados a un mundo obvio y a través de los sentidos, podemos, tam­bién, estar relacionados a otro mundo no tan obvio a través de la ‘com­prensión’. Y este mundo es tan complejo y tan diverso como el que nos presentan los sentidos. Y también tiene muchos lugares deseables e in­deseables.

Nuestros cuerpos se yerguen en el mundo visible. Están ubicados en el espacio de tres dimensiones, en el espacio accesible a los sentidos de la vista y el tacto. En sí mismos nuestros cuerpos son tris-dimensionales; tienen largura, altura y grosor. Son ‘sólidos’ en el espacio. Pero nos­otros, en nosotros mismos, no estamos en este mundo de tres dimen­siones.

Por ejemplo, nuestros pensamientos no son sólidos tridimensionales. Un pensamiento no se encuentra ni a la derecha ni a la izquierda de otro pensamiento. ¿Y no son acaso muy reales para nosotros? Si decimos que la realidad que existe en el mundo tridimensional, en el mundo exterior, es la única realidad, entonces preciso es que nuestros pensa­mientos y sentimientos, que están en nuestro mundo interior, sean irrea­les.

Nuestra vida interior, o sea nosotros mismos, no tiene ubicación al­guna en el espacio perceptible por medio de los sentidos. Pero aun cuan­do el pensamiento, el sentimiento y la imaginación no ocupan lugar al­guno en el espacio, podemos pensar acerca de ellos como si tuviesen un lugar en alguna otra clase de espacio. Un pensamiento sigue a otro en el tiempo que pasa. Un sentimiento dura cierto tiempo y luego desapa­rece. Si pensáramos acerca del tiempo como de una cuarta dimensión, o como una dimensión superior del espacio, nuestra vida interior nos parecería entonces relacionada a este espacio ‘superior’ o mundo con un mayor número de dimensiones que las accesibles a nuestros sentidos. Si concebimos un mundo de dimensiones superiores, podemos también considerar que no vivimos propiamente en el de sólo tres que tocamos y vemos, y en el que conocemos a otras personas, sino que tenemos un contacto más íntimo con una forma de existencia más dimensional y que comienza con el tiempo.