El Cuarto Camino tiene como propósito hacernos seres más conscientes; pero para ser más conscientes algún cambio se tiene que dar en nosotros. Si sigo pensando como siempre, si mis sentimientos y emociones se repiten de la misma forma, si mi forma de actuar ante un evento es siempre la misma, sin un cambio de Ser vamos a seguir siendo la misma máquina, personas automáticas, trabajando en la vida siempre igual, respondiendo de la misma manera y repitiendo los mismos errores que nos llevan a la infelicidad. Para comenzar a cambiar cosas en nosotros a nivel psicológico este trabajo nos dice donde comenzar, que hay en mí, en mi interioridad que hace que siempre atraiga los mismos eventos, el mismo tipo de personas, los mismos errores, etc. La observación de sí es el punto de partida de este trabajo de autoconocimiento y transformación. La observación de sí es una mirada global, interna y externa frente a un evento. Es vernos a nosotros mismos, como en un espejo interior para ver los pensamientos, sentimientos y sensaciones en cualquier actividad diaria y de esta manera tener la posibilidad de cambiar nuestra actitud si nos hemos dado cuenta que siempre repito el mismo error por no ser consciente de mi mundo interior, lo desconocido que hay en mí. La observación de sí es una mirada interior a nuestro estado interno, nuestras reacciones y comportamientos ante los diferentes eventos y situaciones que se nos presentan en las actividades cotidianas. Es ir más lejos que prestar atención a la tarea que tengamos entre manos.

Con la observación de sí y con la ayuda del yo observante vamos a poder penetrar en nuestras tinieblas interiores y llegar a vislumbrar partes de nosotros que hasta ahora con nuestros yoes mecánicos habituales no somos capaces de ver. Es como querer observar una estrella lejana a simple vista sin la ayuda de aparatos específicos para este fin. Con la observación de sí, es poder construir nuestro propio telescopio espacial para sacar a la luz nuestro universo interior escondido. Ampliar nuestra conciencia, como se amplían los nuevos telescopios que nos permiten ver con mayor resolución y detalles las galaxias más lejanas. Con más luz vemos con mayor exactitud nuestras zonas oscuras, nuestra parte inconsciente que da forma a nuestro otro universo, el que no vemos a diario, pero que constantemente trabaja en las sombras creando una parte de nuestra realidad que no comprendemos porque se escapa a nuestro nivel de conciencia actual. Este nuevo instrumento que es la observación de sí nos permite ampliar nuestra comprensión de lo que antes era un misterio. Con el tiempo vamos a formar en nosotros nuestro propio observatorio desde donde ver nuestras conductas, actitudes, sentimientos, acciones, pensamientos, etc. Nuestros propios planetas y estrellas dentro de nuestra galaxia interior. Todo un universo dentro de nosotros con sus diferentes niveles de conciencia. Desde la luna como el nivel más bajo, hasta el absoluto como la conciencia más elevada, pasando por los planetas, el sol, las estrellas, las galaxias, etc. Diferentes grados de conciencia presentes en nosotros, pero que se dan de forma accidental y descontrolada en el estado actual de sueño en el que estamos. Tenemos que comenzar a usar ese telescopio olvidado y comenzar a orientarlo hacia adentro y enfocarlo para ver qué planeta, estrella o satélite toma el control. Es decir, psicológicamente que estado emocional y nivel de conciencia está presente en nosotros.