“El gran Diluvio es una alegoría de la caída de la civilización, de la destrucción de la cultura…” “La idea de la alegoría es que, en el momento de la aparente destrucción de todo, aquello que es realmente valioso se salva según un plan previamente preparado y pensado. Un pequeño grupo de hombres escapa a la ley general y salva las ideas y adelantos más importantes de la cultura dada. La leyenda del Arca de Noé es un mito que se refiere al esoterismo. La construcción del Arca es la “Escuela”, la preparación de los hombres para la iniciación, para la transición a una nueva vida, a un nuevo nacimiento. “El Arca de Noé”, que se salva del Diluvio, es el círculo interior de la humanidad.”
P.D. Ouspensky, “Un nuevo modelo del universo “
El gran Diluvio simboliza el fin, la destrucción de aquello que ya no sirve para la evolución interior. Tamizar mediante la fuerza del nuevo conocimiento y las ideas que forman nuestro Arca psicológico, el grano de la paja. Salvar lo más valioso que existe y desechar lo que contamina el desarrollo del individuo. El Trabajo de Escuela, como el Arca nos mantiene a flote con la fuerza de su significado y conocimiento. El Arca nos sella de las influencias dañinas de la vida igual que las aristas de madera bien selladas no dejan pasar el agua y evita que la nave se inunde. Construir un Arca en nuestra psicología es formar en nosotros un lugar, un espacio, donde a la luz de la conciencia podamos ver que hay en nosotros que ya no sirve para nuestro crecimiento y desarrollo interior. Con que nos quedamos y que desechamos. Que pensamientos y sentimientos a lo largo de todo un día pueden salvarse y entrar en el Arca y cuáles dejamos que sean arrastrados por la corriente, que no sirven para nuestra evolución interior. Pero para este renacimiento primero tenemos que despertar, es decir tomar conciencia de lo que sobra y lo que no sobra. Si queremos tener nuestro huerto en buenas condiciones primero hay que conocer el tipo de plantas que son beneficiosas y cuales no, entonces sacar las malas hierbas, luego cultivar, regar y cuidar las que son buenas y también podemos sembrar nuevas para que nuestro huerto renazca como un espacio fértil y fructífero. Un nuevo huerto, como el “Nuevo Hombre” del que nos habla el Cuarto Camino. Nos subimos al Arca, como la Escuela que nos lleva a nuevas ideas, a nuevas formas de pensar para este nuevo nacimiento. A cada momento, en cada situación de nuestro vivir cotidiano podemos formar un Arca en nosotros que nos ayude a ver los eventos que nacen del diluvio de la vida desde otro punto de vista más consciente y actuar desde ese lugar, para mantenernos a flote y seguir con nuestro camino en esta existencia.