por Jose Ma | Jul 27, 2025 | autoconocimiento, comentarios
Cada uno de nosotros estamos formados por una esencia y una personalidad. La esencia es aquello que nos pertenece desde el origen, nuestra parte real, verdadera. Por otro lado, está la personalidad que se va formando de lo aprendido, lo que viene de fuera, de las impresiones externas que llegan a nuestros tres centros: el intelectual, el emocional y el motor; por la educación recibida, la cultura, las modas del momento, la familia, el círculo de amistades, y otras muchas. La esencia por sí sola deja de crecer en los primeros años de nuestra vida y la personalidad se vuelve activa y rodea a la esencia que se vuelve pasiva. Así nuestra vida es gobernada por la personalidad que toma el mando en nuestras decisiones, pero desde una multitud de yoes que nos llevan de un lugar para otro y mecánicamente nos llevan a repetir situaciones recurrentes donde todo nos sucede sin poder “hacer”. Tal como estamos ahora carecemos de un yo permanente desde donde tomar nuestras decisiones. Para cambiar nuestro Ser, nuestra esencia ha de crecer mediante la ayuda de una personalidad construida que pueda ir a la par con nuestro nivel de comprensión, con nuestro nivel de conciencia. A través de nuevas impresiones y hábitos adquiridos en nuestra personalidad la esencia puede crecer y volverse activa. Nuestras conductas tienen que ir en consonancia con lo que vamos adquiriendo de conciencia, con aquello que nos vamos dando cuenta en nosotros. Por ejemplo, si me doy cuenta que soy una persona sedentaria intentar crearme un hábito de ejercicio físico. Incorporar nuevos hábitos a nuestro cotidiano vivir.
Algo similar sucede en nuestras ciudades con el tráfico rodado cuando las viejas carreteras no dan el servicio adecuado para el progresivo aumento del volumen de vehículos. En las carreteras como en nuestra personalidad hay que hacer cambios. Ampliar calzadas, nuevos carriles, construir puentes, nuevos materiales, cambios en la señalización, etc. Renovar el paisaje viario para que coches, camiones, motos, autocares, etc., puedan circular con fluidez, igual que cambios en nuestra personalidad hacen posible que la esencia pueda crecer.
Las viejas carreteras, igual que nuestras antiguas manera de pensar, que antes eran útiles para el volumen de tránsito que había en ese momento, hoy ya no sirven para llegar a nuestro destino después de nuestra jornada de trabajo, ni para la conciencia que vamos adquiriendo en nuestro transitar espiritual. No hay fluidez, todo se ralentiza, hay estancamiento. Cada día se repiten los mismos atascos; pérdida de energía y tiempo. Hacen falta nuevas carreteras, reformas de las vías circulatorias y hay que hacer obras. En el trabajo de autoconocimiento, abrir nuevas vías de conocimiento, nuevas ideas, encontrar personas más conscientes, una Escuela, etc. Un trabajo de transformación interior de nuestros centros ordinarios (motor, emocional e intelectual) para limpiar y purificar la conexión con nuestros centros superiores y tener la posibilidad de escuchar sus mensajes más conscientes. A más conciencia, mejores aspectos en nuestra personalidad para que la conciencia pueda llegar a todos los ámbitos de nuestra vida.
por Jose Ma | Jun 28, 2025 | autoconocimiento, comentarios
“La verdad sólo puede ser una experiencia propia según el grado de desarrollo propio. Nadie puede saborear una manzana en lugar de uno. Y una descripción de su sabor es asunto harto inútil. Del mismo modo, es todo lo que realmente tiene importancia, nadie puede ayudar a nadie. Únicamente puede ayudarnos nuestra propia capacidad para ver la verdad de cualquier cosa…” “Si pudiésemos penetrar a la necesaria profundidad de nosotros mismos, si pudiésemos alejarnos de nuestras reacciones hostiles, sabríamos que hacer en cualquier situación o problema pues haríamos luz sobre un significado completamente nuevo. Veríamos la situación transformada.”
“La flecha en el blanco”, Maurice Nicoll
La verdad en el mundo que vivimos es una experiencia propia y personal para cada uno de nosotros según el nivel o grado de desarrollo. Conocer un objeto, un lugar, una situación o a uno mismo es algo particular que nadie puede hacer por nosotros. Únicamente nosotros podemos ver la verdad en algo. Experimentar su sabor, el color, la textura, los sentimientos, es algo interno y que interpretamos según nuestro nivel de comprensión de la realidad dónde hacemos experiencia. Podemos pensar que hay diferentes verdades según el punto de vista de cada persona, porque cada uno de nosotros percibimos la realidad desde un lugar fragmentado, desde diferentes partes de nosotros o diferentes yoes. No vemos las cosas tal cual son sino desde una parcialidad subjetiva. Si logramos acallar esos innumerables personajes que viven en nosotros y alcanzar un Yo real, las cosas cobran otro significado porque son vistas desde un lugar más real o verdadero; más consciente, más objetivo. Todo es visto desde otra luz, y las cosas, situaciones, eventos y personas ya no aparecen deformados.
Algo similar sucede cuando creemos conocer una ciudad que nos gustaría visitar viendo un documental o fotos de una guía turística, o escuchando los comentarios de alguien que ya la visitó. Cuando realmente nos desplazamos y visitamos la ciudad y si alguien que ya la conoce a fondo nos acompaña y nos muestra los rincones más destacados y nos hace de guía, nuestra impresión de la ciudad va a ser muy diferente de la imagen que teníamos al principio. Para cada uno de nosotros la verdadera ciudad es una proyección de nuestro estado interior. Vemos una parte de nosotros en aspectos de esa ciudad. Igual sucede con una película cuando nos explican algún detalle y cuando nosotros realmente la vemos. O con los problemas de la vida cotidiana, cada uno de nosotros ve un significado o valor diferente acorde al nivel de comprensión, de conciencia o nivel de ser, la personalidad, tipología, estado emocional del momento, estado físico, factores externos climáticos, etc. Diferentes variables y puntos de vista que cambian nuestra percepción interna de un acontecimiento y de las personas.
por Jose Ma | May 30, 2025 | autoconocimiento, comentarios
Este trabajo de autoconocimiento nos dice que el hombre y la mujer fuimos creados como organismos “autodesarrollantes“. Nacimos con una esencia sin desarrollar, pero que tiene la posibilidad de crecer a través de las experiencias adquiridas por nuestra personalidad. Tras la esencia se encuentra el “Yo Real”, nuestro verdadero Yo, totalmente desarrollado, pero oculto tras innumerables yoes o diferentes personas que habitan en nosotros y que constantemente se relevan para tomar el mando de nuestra máquina psicológica, haciéndose pasar por el verdadero Yo Real. La vida mecánica es el caldo de cultivo que alimenta estos yoes que viven sin control dentro de nuestra vida interior, sin que nada ni nadie ponga orden. Somos como un barco sin control donde cada marinero hace las funciones de capitán y el rumbo de la embarcación cambia según el marino que lo maneja. Para comenzar a tomar el control de nuestra psicología y sus cambiantes estados, necesitamos observarnos a nosotros mismos mediante la creación de un yo observante, una parte de nosotros más consciente, que se separa del resto y con más objetividad puede comenzar a ver el funcionamiento de nuestra máquina y el resto de yoes.
En nuestro estado actual somos como una orquesta sin director, donde cada músico hace sonar su instrumento a destiempo, como un yo de turno que asoma la cabeza y toma el mando. Sin un orden, sin armonía, la composición a interpretar es una melodía fragmentada, como nuestra vida cuando nuestra psicología está dominada por unos yoes descontrolados sin un yo observante que ponga orden hasta lograr tener un yo permanente y que la orquesta, igual que pasa en nuestra psicología pueda interpretar las canciones como bellas y armónicas melodías y nosotros con un yo permanente podamos recibir las impresiones que nos llegan de la vida en un lugar donde nuestros estados permanezcan en armonía y equilibrio.
Con un yo permanente, la orquesta, es decir nosotros, podremos interpretar el repertorio musical, los eventos de la vida, no solo en un auditorio, teatro, un pabellón deportivo, si no en cualquier lugar donde la orquesta sea requerida, cualquier lugar, ciudad, país, escenario, sin perder nuestro centro de gravedad. Los distintos escenarios, autores, obras, hacen crecer a la orquesta y sus músicos, igual que las experiencias conscientes de la vida hacen crecer nuestro ser. La vida será entonces nuestra maestra.
por Jose Ma | Abr 13, 2025 | autoconocimiento, comentarios
En la búsqueda de significados acerca de nuestra existencia, son necesarias ideas de un nivel muy superior a las que podemos encontrar en la vida externa, la que todos vivimos cotidianamente. Son conocimientos de un orden más elevado que pueden cambiarnos internamente y llevarnos a otro nivel de comprensión, conducirnos a una armonía en la discordancia y desorden de nuestra naturaleza.
Las ideas del trabajo y el nuevo conocimiento son la semilla que van a formar el fruto y el alimento para nuestra vida interna, como el árbol que crece y da su fruto en la naturaleza. Este conocimiento y su comprensión son la materia prima, el abono para desarrollar nuestra parte esencial.
Nuestro actual estado de fragmentación psicológica podríamos compararlo a tener una multitud de piezas de Lego desordenadas encima de la mesa sin forma definida; diferentes tamaños, formas, colores, texturas, etc., pero que con el conocimiento y explicación de los dibujos del plano que hay en la caja del fabricante que nos dan los pasos a seguir para formar las figuras, las piezas que antes estaban dispersas, sin orden, empiezan a tomar forma, ahora pasan a tener un orden, un significado, y pueden dar vida a un castillo, una estación de ferrocarril, un barco, un auto, un avión, y muchas más construcciones. Pasan a ser un mundo ordenado de objetos de las piezas de Lego. Una idea más elevada en forma de plano de montaje cambia el estado de la pieza y la lleva a otra realidad formando parte de algo mayor, con otro significado; a otra comprensión de su existencia como pieza dentro del universo Lego. La pieza igual que la persona ahora conoce su función y papel en esta vida.
Ordenar nuestra vida psicológica se inicia en un orden superior que puede organizar las diferentes partes de nuestro Ser, dando forma a un hombre y una mujer equilibrados en este mundo en el que vivimos. Poder alcanzar la comprensión de nuestra verdadera naturaleza y sus componentes mediante las influencias que provienen de un lugar más elevado que las que nos llegan de la vida ordinaria.
por Jose Ma | Feb 19, 2025 | autoconocimiento, comentarios
El trabajo sobre la enseñanza de este sistema de autoconocimiento y transformación interior se inicia psicológicamente hacia el lado interno de la persona, porque habitualmente el lado externo gobierna la vida de las personas. Así pues, tenemos un lado externo y otro interno. El lado externo o personalidad es adquirido por las influencias e impresiones que nos llegan de la vida. A medida que vamos creciendo nos vamos formando un traje psicológico con aquello que nos llega del entorno: familia, colegio, amigos, modas, cultura del país, educación, etc. El lado interno, el más profundo en nosotros es nuestra esencia, nuestra parte más real, lo que somos como ser, y es la parte que tiene que crecer, pero a través de la verdad, del conocimiento verdadero y la comprensión de las experiencias. Por el contrario, la personalidad, el lado más externo en nosotros puede crecer fácilmente por lo que es artificial y falso.
A otra escala y extrapolando este concepto al cotidiano vivir y como ejemplo para entender esta idea, podemos ver como en muchos edificios de nueva y vieja construcción de ciudades y pueblos suelen tener en los bajos a pie de calle locales disponibles para uso comercial. Si comparamos a uno de estos locales vacíos con un ser y que va a hacer experiencia a través de un negocio, puede tener la personalidad de una tienda de ropa, una ferretería, una farmacia, una cafetería, un supermercado y muchas otras más… Si como ejemplo es una pastelería, la esencia del local podría ser el espacio vacío que forman las paredes, el suelo, el techo, los metros cuadrados, la distribución del espacio y que puede crecer como espacio comercial a través del negocio instalado, en este caso la pastelería como si fuese la personalidad. El local se va a vestir con los aspectos y los yoes de una pastelería como lado externo: puede ser una pastelería italiana, argentina, española, sin gluten, para veganos, para tomar allí, sólo para llevar, con ingrediente ecológicos, etc.; toma la forma de las tradiciones, modas, gustos, cultura del lugar. Algo similar sucede psicológicamente en la persona cuando la esencia se cubre con los rasgos de la personalidad adquiridos de fuera.
Como esencia el local crece a través de la personalidad del negocio instalado, si los dueños, (los yoes del trabajo psicológico), lo cuidan con su esfuerzo y trabajo diario, haciendo del local una buena pastelería. Psicológicamente una persona equilibrada.