por Jose Ma | Jul 1, 2023 | autoconocimiento, películas
Salir de nuestra zona de confort, de los hábitos mecánicos o de nuestra fantasía puede ser complicado. Cambiar hábitos y conductas arraigadas no es fácil para el protagonista. Hay una parte de él que está desterrada, que quiere ordenar su vida y su psicología a través del chico chino, que aquí hace un papel como de maestro. Se produce una sacudida interna y Roberto comienza a doblar los barrotes de su cárcel psicológica, asomando la cabeza y viendo que hay más allá de su mundo conocido.
La ferretería es su refugio, el lugar donde se aísla del ruido externo, el lugar donde almacena todos los utensilios de su psicología, pero que no usa.
Roberto no entiende el lenguaje del chino, igual que su máquina y su esencia no hablan el mismo idioma. Mecánicamente hay una separación.
Ha construido su vida tras una coraza para protegerse del mundo y el chico chino tiene la llave para romperla. Ha invadido su casa, su vivienda, pero también su hogar psicológico, su soledad, su ostracismo, ha removido su interioridad, ha desarmado ese campo de fuerza que lo separaba de la gente y ahora es vulnerable a los sentimientos de los otros.
María es la otra cara de la moneda, extrovertida, emocional, alegre, sensible, ama la vida. Es el reflejo de la parte esencial de Roberto deseando regresar de su exilio.
Al final de la película, cuando va al encuentro de María y por fin salta la valla que lo separaba de sus emociones, me vino la idea de cómo una vaca que por accidente había generado sufrimiento, otra en cambio daba felicidad con su leche en un momento de reencuentro de la pareja.
El chico chino y María son la proyección de la parte esencial de Roberto. De alguna manera al inicio todo se creó de manera que todos los eventos se relacionaran entre sí, sin separación como parte de un todo. Lo extraordinario está más cerca de lo que pensamos. Roberto decía: “hay que sacar todo esto afuera” refiriéndose a la basura acumulada en su vivienda, pero también limpiar la basura psicológica que ya no sirve.
por Jose Ma | Jun 26, 2023 | autoconocimiento, películas
Aquí vemos la necesidad de hacer un cambio en la vida de los protagonistas; un cambio real, no llenando el vacío interno con cosas externas, sino vaciando lo que sobra internamente de lo adquirido afuera. Frases del protagonista cuando dice: «no me siento nada cómodo en mi propia casa», en lenguaje del trabajo, en mi propia casa psicológica. También cuando decía: “quiero cambiar algo”. Cuando explica el cuento del monje, la vela y la serpiente, donde la noche, (el sueño psicológico), nuestra falsa personalidad deforma nuestra realidad, vemos las cosas de manera subjetiva y con animosidad.
Partimos desde una cueva muy oscura, como los protagonistas, pero hay la posibilidad de que la luz de la conciencia penetre en su interior. En la ciudad de Tokio, como en la persona, hay el contraste entre la parte más mecánica, (personas de aquí para allá, anuncios, etc…), y luego la parte más esencial, (el templo, el monje, la naturaleza y el agua).
Simbólicamente los ejercicios de limpieza y purificación que se hacen en el templo, y a nivel personal, representan una purificación para dejar sitio a un nuevo conocimiento, que llegue hasta nuestro ser y que ilumine nuestra cueva. Los ejercicios de limpieza motriz nos ayudan a conectar con la limpieza del centro emocional e intelectual, y me vino la imagen de los peces que se mueven, como lo que se mueve en nuestra psicología.
Luego en la entrevista individual de los protagonistas con el abad del monasterio es como si la esencia de cada uno de ellos, se reflejara en el monje y hablara a través de él. Decía Gurdjieff. que cuando hacemos una pregunta al maestro es porque en nuestro ser ya sabemos la respuesta, pero necesitamos que alguien lo corrobore o lo certifique. Con trabajo y esfuerzo poco a poco, los peces se van acomodando, equilibrando, todo se vuelve más simple y sencillo, vemos las cosas de otra manera, y esta nueva manera de pensar la proyectamos a donde vamos, a través de lo que hacemos y sentimos.
por Jose Ma | Jun 10, 2023 | autoconocimiento, películas
Esa parte de nosotros oscura, inconsciente, oculta a la que podemos llamar como nuestro demonio interior, está en todos, escondida bajo el ruido exterior de nuestras emociones, pensamientos, yoes, etc. Es un edificio muy alto hecho de orgullo, vanidad, consideración interna, emociones negativas, egocentrismo, amor de sí. Con la conciencia podemos ir escalando hasta llegar a la cima y ver de qué está formado.
En nosotros está verlo a través de la observación y recuerdo de sí; alimentarlo o hacerle pasar gana, que sea actor protagonista o actor secundario. El diablo puede estar en cada acción, pensamiento o sentimiento, en lo más cotidiano de nuestra vida. En el mundo 96 donde habitualmente vivimos se crea el escenario perfecto para que el diablo interno pueda alimentarse y crecer, hacerse dueño de nuestra vida, a vivir de espaldas a nuestro mundo interior y llevarnos por el camino largo del sufrimiento. El abogado quedó atrapado en la taberna, distraído, sin control de su vida. A medida que crecía su vanidad y popularidad, su vida interior y la relación con sus seres más cercanos se iba deteriorando.
Pero el diablo también puede ser nuestro maestro, igual que la vida si usamos las dificultades como escalones para crecer interiormente.
En el mundo del sueño los éxitos externos pueden tener efectos secundarios en nuestra psicología, los eventos y las personas de nuestro entorno. Sin conciencia, nos hipnotiza y nos lleva por un laberinto en dirección siempre al mismo lugar: el sufrimiento. El espejismo del éxito oculta nuestra verdadera naturaleza humana. Todo lo que parecía hermoso por fuera estaba podrido en su interior.
Cuanto más crece la parte externa, la falsa personalidad cristalizada en eventos que la mantienen activa, más disminuyen los aspectos esenciales del ser, metafóricamente personificado en la chica, que se va apagando a medida que su pareja Lomax, el protagonista crece en vanidad y éxito. Hay un desequilibrio entre la esencia y la personalidad.
A esas alturas, cualquier intento por salir del camino marcado, activa el mecanismo de control que obstaculiza y desvía la posibilidad de un cambio de dirección.
El abogado del diablo es la máquina identificada con la propia máquina, aquí comandada por la vanidad y la consideración interna. Pueden cambiar de traje, pero siguen activas sino no hay un cambio interior. Tragaremos el anzuelo sin darnos cuenta y el pescador (el diablo) será el dueño de nuestra vida. Viviremos en una pecera donde todo se repite una y otra vez.
La posibilidad del cambio está en nosotros, pero sin conciencia todo nos sucede, depositamos el poder afuera y somos arrastrados por nuestras emociones, pensamientos y acciones a repetir los mismos errores.
por Jose Ma | Jun 3, 2023 | autoconocimiento, películas
Silvia Prieto personifica la versión más mecánica, más dormida de cada uno de nosotros, de cómo todo nos sucede en la vida, nos llamemos Silvia Prieto, Jose, Andrés, Marta, Ricardo, etc.
Queremos cambiar nuestra vida, pero la vida nos contesta con los mismos eventos disfrazados si no hay un cambio interno.
Si tomamos toda la película en su conjunto como Silvia Prieto encontramos todos los componentes que dan forma a su psicología. Los diferentes yoes como los personajes que interactúan con sus diferentes tipologías. La chaqueta de Armani, el vestuario de las empresas donde trabajan, el abrigo de la abuela, como lo más externo, la personalidad o falsa personalidad. El bosque de Palermo como el inconsciente, lo oculto, la planta más baja de nuestra casa psicológica donde nos olvidamos por completo de nosotros. El canario que no canta y que es olvidado en el bar podría ser la parte esencial, aquí pequeñito y frágil y encerrado en la jaula sin voz y sin poder ser activo en la vida de Silvia.
El horno donde a menudo cocina el pollo, podría ser el centro emocional donde se cocinan las emociones negativas de Silvia, cuando despedaza el pollo parece proyectar su rabia contenida, como si quisiera terminar con algo de ella que no quiere, pero que luego al cocinar en el horno puede digerir, como si volviera a tragarse sus propios problemas y conflictos una y otra vez de forma recurrente. Cada parte del pollo es una emoción negativa guardada en el centro emocional.
Silvia Prieto odia a la otra Silvia Prieto, pero este odio es hacia ella misma a todo lo que asocia como ella misma resumido en su nombre, y esto se refleja en sus relaciones con los demás y los eventos que le suceden. La muñeca que le regalan también es ella y metafóricamente termina abandonada en la calle hasta que un chico la recupera.
Su amigo Gabriel, el poeta, profundamente dormido en el mundo 96 al que llaman lámpara de botella, atrae constantemente a personas que le recuerdan como una persona inútil, que no sirve para nada, con una vida desordenada y fragmentada. Parece querer ocultar su parte más esencial con un exagerado uso de desodorante o falsa personalidad. Cuando Silvia Prieto le regala una lámpara de botella parece recordar a Gabriel su papel de inútil durante sus 30 años de vida. La lámpara no tiene pantalla (luz, conciencia) y Silvia le dice que la tiene que comprar él. Podríamos interpretarlo como que Gabriel como lámpara sin pantalla (conciencia), ha de buscar su propia luz o conciencia para estar más despierto y tener una vida más organizada, ordenada y equilibrada.
por Jose Ma | May 21, 2023 | autoconocimiento, películas
Dentro de la mecanicidad de la sociedad donde vivimos no nos reconocemos como una pieza más del sistema que nos tiene atrapados.
La búsqueda de replicantes por parte del protagonista la podemos interpretar también como una búsqueda interna de nuestra parte mecánica que no reconocemos como propia. El replicante forma parte de nosotros, pero no lo reconocemos. Vive oculto en cada pensamiento, emoción, acción, como en la película bajo la constante lluvia que no para.
Las replicantes son nuestra creación, forman parte de nosotros, nuestro lado oculto, nuestra sombra, la parte inconsciente que no aceptamos y queremos que desaparezca.
El protagonista tiene que hacer frente a su pasado en una lucha con su lado oscuro: los replicantes. Cuando acepta e integra esa parte como suya, entonces el conflicto se disuelve como si fuera un solo ser.
Cuando está frente al replicante y éste le salva la vida se da cuenta que no hay separación entre ambos, no son tan diferentes, los mismos miedos, interrogantes, el amor por la vida.
Aquello que acabamos por rechazar, al conocerlo y comprenderlo podemos aceptarlo e integrarlo como pasa con Rachel, acortamos la separación, los extremos se juntan.
Disuelto el conflicto con su lado oculto, Rick y Rachel como un solo ser, salen de esa burbuja de sufrimiento, dolor y violencia (la ciudad de Los Ángeles); al fin dejó de llover y van rumbo a un nuevo horizonte despejado, luminoso, una nueva dirección para una nueva vida. Un nuevo paisaje donde crecer.