por Jose Ma | Feb 10, 2024 | autoconocimiento, películas
En un contexto de crisis económica del país y de crisis existencial de gran parte de la población, tiene lugar un proceso de muerte y renacimiento, de terminar y comenzar, cerrar y abrir puertas a nivel global e individual en aspectos sociales, económicos, culturales, psicológicos, existenciales, etc.; una segunda oportunidad para poder galopar de nuevo por la vida como Seabiscuit hace en la pista de carreras. Es una carrera dentro de la vida en el circuito que vamos trazando con nuestras decisiones y donde nuestros rivales son nuestras propias inseguridades, temores, estados negativos, identificaciones, juicios, etc.
Termina una carrera, una experiencia y otra comienza donde podemos aprender de los errores de la anterior, si nos observamos desde otro nivel de conciencia.
En estas situaciones difíciles tenemos la posibilidad de una mirada interior para crecer desde dentro, buscar nuestros recursos escondidos, para descubrirnos a nosotros mismos con la ayuda de personas que vivieron circunstancias y estados similares, ya participaron en esas carreras, situaciones de la vida y obtuvieron buenos resultados a través de sus propios esfuerzos y trabajo.
Un entrenador: el maestro. Un jinete: la personalidad. Un caballo: la esencia. El hipódromo: la vida.
Todos tenemos una vida que sanar, de las heridas del pasado y buscar nuestro sitio en este mundo, igual que Seabiscuit hace en las carreras buscando el lugar donde situarse, hacer su hueco entre los otros caballos para seguir su camino hacia la meta.
El entrenador (maestro) le dice al jinete (personalidad): “siente el caballo (esencia), él te dirá cuando está preparado”, para seguir el mejor camino hacia la meta.
En cada carrera hay una lección por aprender, una enseñanza por descubrir. Cada día es una carrera, una experiencia que nos brinda la vida para poder observarnos en como la vivimos.
Seabiscuit es como un reflejo de la parte esencial de los personajes, un espejo donde cada uno de ellos puede ver su interioridad no manifestada, como su voz interior que permanece en silencio, pero que al verla fuera, abrimos los ojos, somos conscientes de los valores internos que llevamos dentro, como la libertad, la comprensión, la transformación, armonía, fuerza, voluntad, confianza, etc. Todos ven en Seabiscuit a su verdadero yo interior; la esencia, ese caballo renacido, como el ave fénix, que surge de sus propias cenizas, de sus propios escombros.
Hay unos comentarios del entrenador referente al caballo, que resume en parte el estado psicológico donde nos encontramos:
“está tan marcado que cuesta saber como es”.
“me da la impresión que la han hecho correr en círculos tantas veces que se le ha olvidado que es y para que nació”. “necesita ser un caballo de nuevo”.
El caballo se durmió, olvidó lo que era, pero puede despertar, ser un caballo diferente, con un nuevo entrenamiento. Podemos ser una nueva persona con un nuevo conocimiento, con una segunda educación, como enseña el trabajo de Cuarto Camino.
por Jose Ma | Feb 3, 2024 | autoconocimiento, películas
Lo que a primera vista parece una búsqueda de respuestas existenciales a través de la investigación de vida inteligente más allá del sistema solar, parece llevarnos a descubrir nuestro universo interior. Encontrar dentro de nosotros la esencia de todo lo que da forma al cosmos.
El universo, como las personas tiene una parte visible, externa, perceptible con nuestros sentidos como un envoltorio tangible que se puede mesurar con los aparatos de medición creados por el hombre, pero hay también otra parte que no se puede explicar a nivel físico, orgánico, está a otro nivel; es la parte energética, psicológica y esencial, como la parte espiritual del hombre y el universo.
Eli, la protagonista como científica necesita probarlo todo para darle credibilidad, para ella sólo existe lo tangible con los sentidos. Necesita hacer un viaje muy largo a través del universo para darse cuenta que el viaje más largo es interior, es el que va desde nuestra mente a nuestro corazón. Es un viaje por nuestra psicología para descubrir dentro nuestro, esa parte del universo invisible a nuestros órganos sensoriales. Nuestro aparato de medición interno, nuestro yo observante, como parte de la conciencia nos puede guiar a través de la comprensión hasta esa estrella Vega, nuestra esencia o nuestra alma, a otro nivel de conciencia.
Las impresiones externas captadas por nuestros sentidos alimentan nuestra personalidad y sirven como alimento a nuestra esencia tras la comprensión de la experiencia. Es la percepción o digestión en nosotros de aquello que conocemos y pasa como alimento a nuestra psicología, a nuestra esencia, a todos los niveles de nuestro ser.
Cuando Eli al final de la película inicia el viaje estelar en esta máquina construida, está sola frente a esta experiencia; es un proceso individual de autodescubrimiento, recordarse a sí misma para encontrar esas respuestas que intelectualmente no tenían explicación. Como que un nivel inferior de conciencia, no puede dar explicación a un nivel superior. Ha sido un viaje largo para encontrase a sí misma, su yo esencial oculto bajo los yoes sensoriales. Ha tenido un choque consciente que no puede explicar con los conocimientos de la vida mecánica.
Eli también busca su espacio y tiempo para reflexionar y meditar en los momentos de preocupación y duda, un lugar de silencio cerca de un gran desfiladero, apartada del ambiente tecnológico y más cerca de la naturaleza.
Palmer, el reverendo, es el lado más espiritual y emocional de los personajes y Eli como persona más intelectual que necesita pruebas de todo. El reverendo la pone a prueba y le dice: “¿amabas a tu padre?” y Eli responde: “sí y mucho”. Y Palmer le contesta: “Pruébalo”.
Y otra frase que me llamó la atención de Eli con un grupo de niños: “lo más importante, no dejen de buscar sus propias respuestas.” “el universo es un enorme lugar. Es más grande de lo que cualquiera de nosotros haya podido imaginar. Si somos sólo nosotros, que gran desperdicio de espacio, ¿no creen?”.
por Jose Ma | Ene 27, 2024 | autoconocimiento, películas
Klaus representa la transformación que se puede iniciar dentro de cada uno de nosotros, de nuestro ser. Algo viejo a nivel psicológico muere en nosotros y nace algo nuevo que va creciendo con un nuevo alimento, un nuevo conocimiento, nuevas impresiones. Es como la madera que el leñador Klaus corta de los árboles para transformar en bellos juguetes después de un minucioso trabajo de fabricación. El árbol viejo muere al ser talado, pero su madera puede dar vida a otros objetos, renacer en un juguete, una mesa, una puerta, muebles para el hogar, etc. Estos juguetes son el alimento emocional para que los niños, la parte esencial, tomen conciencia de la importancia de adquirir nuevos hábitos positivos que ocupen el lugar de los viejos hábitos nocivos. Estos nuevos hábitos incorporados y sostenidos en el tiempo pueden ser transformadores para las personas y sus vidas. Los pequeños cambios llevan a cambios mayores. Cambiamos nuestro hogar interior, nuestro pueblo interno y nuestro entorno, el pueblo externo donde vivimos también cambia, pasa a ser un reflejo de nosotros. Todo lo que nos rodea pasa a ser una proyección de nuestro nivel de Ser.
La escuela, Alba la profesora, Klaus el leñador, Jesper el cartero, los niños, el pueblo, todos cambian, ya no son lo mismo de antes.
Alba la profesora le muestra a Jesper como ha cambiado el pueblo y hace un comentario y le dice: “no parece el mismo sitio, ¿verdad?”.
Si elevamos el ancla de nuestro barco interior, de nuestra psicología, y lo llenamos con un nuevo conocimiento en dirección a un nuevo puerto más luminoso, más consciente, nuestra esencia va a crecer en comprensión y nuestra vida ya no será la misma.
Este pueblo y sus gentes son un nido de violencia y emociones negativas donde todos han olvidado lo que son: los niños no viven como niños, la profesora hace de pescadera, el leñador se olvidó de su niño interior, la escuela es una pescadería, la oficina de correos un palomar, el pueblo olvidó ser un lugar de convivencia armoniosa. Todo está en desequilibrio, nada ni nadie hace su función.
Me quedó una imagen de la profesora tras el pupitre junto a la pizarra, con los alumnos delante mirándola fijamente, deseosos de aprender y se ve una escena con la escuela llena de pescado y cuchillos, sin material escolar, sin libretas, ni lápices y aparece una imagen en primer plano que se detiene en su expresión de cara, con una mirada perdida que parece decir: ¡que estoy haciendo! ¡soy profesora, no soy pescadera!.
Jesper, el cartero y Klaus, junto a los niños encuentran el antídoto para este veneno que se ha extendido como un virus. El propósito de los niños de obtener un juguete como premio y su cambio de actitud con la incorporación de nuevos hábitos positivos hacen posible una transformación del paisaje psicológico de los ciudadanos. Como pasa con esta enseñanza, el nuevo conocimiento y la puesta en práctica de lo aprendido en la vida cotidiana puede llevarnos a una segunda educación, una personalidad construida al nivel del ser que somos.
Ahora la escuela vuelve a ser una escuela. La profesora Alba vuelve a enseñar, el cartero Jesper es un buen cartero, los niños vuelven a ser niños, Klaus el leñador encuentra a su niño interior. El pueblo vuelve a ser un lugar de convivencia en paz y armonía. Cada cosa se pone en su sitio. Cada uno de nosotros con estudio y práctica, la Escuela y el maestro que nos guía en el camino tenemos la posibilidad de recuperar nuestro centro de gravedad y poder llegar a ser un hombre o una mujer equilibrados.
por Jose Ma | Ene 20, 2024 | autoconocimiento, películas
Los guardianes cuidan en todo momento de la felicidad de los niños, a través de sostener un mundo de fantasía creado por el inconsciente colectivo, con eventos de la vida mecánica como la Navidad, la Pascua o los regalos por la caída de un diente.
Los guardianes me parecieron los yoes más mecánicos, más dormidos, que buscan un alimento, un regalo para la esencia, para nuestro niño interior en cosas externas, pasajeras, irreales, que no llevan a una felicidad duradera. Cuando aparece la sombra, los problemas en forma de miedos, inseguridades, ignorancia, oscuridad, todo este mundo de fantasía se viene abajo con facilidad y dejamos de creer en nosotros mismos, dejando al descubierto todos nuestros conflictos, porque habíamos depositado el poder afuera.
Llega un momento en que estos yoes, los guardianes, toman conciencia de las verdaderas necesidades de los niños, de la esencia, cuando descubren que lo que hasta ahora habían estado haciendo de manera mecánica, lo único que sabían hacer, ya no servía como alimento interno y no alejaba a la sombra.
Cuando realmente conocen por comprensión que lo que la niña más pequeñita quería era la experiencia del tiempo compartido y la felicidad de interactuar con los guardianes más que los objetos y regalos por sí solos, éstos yoes, los guardianes, se vuelven más conscientes, cambian de actitud, forman como un grupo de yoes más despiertos, o mayordomo delegado y junto a la esencia, los niños toman el poder para hacer frente a la sombra, pero ahora desde otro lugar, desde la fuerza de la comprensión y el conocimiento. Seguramente no podemos cambiar a la sombra: los problemas, las dificultades, a las personas, pero podemos cambiar nuestra actitud hacia ellas, verlas desde otro punto de vista y usarlas como herramientas para crecer interiormente. Transformar nuestro ser para cambiar nuestra vida.
Descubren que el verdadero regalo está dentro de cada uno de nosotros. Los niños pueden sentir el poder que llevan en su interior y vencer a sus miedos.
Me llamó la atención un comentario de uno de los guardianes cuando dice: “los niños son lo único que tenemos, todo lo que somos, y todo lo que siempre seremos”. Estos niños como metáfora de nuestra parte esencial.
por Jose Ma | Ene 13, 2024 | autoconocimiento, películas
Despejar, limpiar nuestra niebla interior para poder llegar a sentir nuestra alma, como en esta historia ver el monte Fuji, en Japón, en un día claro y despejado o como Rudi el protagonista, descubrir a su esposa, a su propia alma, que estaba tan cerca suyo pero que no conocía. La mecanicidad y la inmovilidad de la rutina diaria habían ocultado la verdadera naturaleza de su esposa y de su ser. Como decía Rudi a su amiga japonesa, que su esposa era como un leopardo atrapado en una jaula. Había otra mujer dentro de ella que no vio. O como el bailarín de danza japonesa Butó que se quita toda esa ropa de sufrimiento y dolor, bailando con la sombra, el lado más oscuro, hasta dejar al descubierto su cuerpo desnudo. En esta escena Trudi, la esposa se ve a sí misma a través de los gestos, la expresión del bailarín como un solo ser sin separación.
El tiempo que tenemos ahora para hacer experiencia es un tesoro para aprovechar en este mismo instante. No sabemos de cuánto tiempo disponemos. Lo que no se hace ahora porque no estuvimos presentes, por distracciones de la vida mecánica puede ser demasiado tarde si nos quedamos sin tiempo y ya no podemos recuperar el tiempo pasado. Tenemos una oportunidad, si la desperdiciamos puede que no se vuelva a repetir.
Hay personas que en un día pueden descubrir más cosas de nuestra interioridad que otras personas más cercanas en años, que han estado junto a nosotros toda una vida. Creo que el tema está desde que centro nos comunicamos y el nivel de ser de cada persona.
Esta desorientación que tiene Rudi el protagonista moviéndose por la ciudad de Tokio, sin conocer el idioma, los lugares, las personas, se parece al que tenemos en nuestro paso por la vida cuando nos relacionamos con personas y situaciones que no comprendemos y nos perdemos a través de los errores y malas decisiones. El encuentro con un guía, un maestro, como la artista japonesa que conoce en la calle, puede redirigir nuestro camino y llevarnos a nuestra meta, aquí el monte Fuji, la unión con nuestra parte más pura, nuestra alma.
Me gustó la idea de la tradición japonesa de dejar el calzado de la calle en la entrada de casa y usar otro tipo de calzado o ir descalzo, para que las impurezas externas no contaminen el interior de nuestro hogar, a nivel psicológico que las influencias de la vida mecánica no tomen el control de nuestro lado interno. Estar en nuestra casa lo más limpio posible.
por Jose Ma | Ene 6, 2024 | autoconocimiento, películas
La isla es la fantasía, la ilusión creada por la vida mecánica, la trampa, el anzuelo para mantenernos dormidos, distraer nuestra atención para alejarnos de la verdad.
La maquinaria de la Matrix y nuestra propia maquina quieren hacernos creer que lo que tenemos ahora es lo mejor para nosotros y cualquier otra posibilidad de cambio va a ser peor; como el engaño en esta historia con la supuesta contaminación que existe fuera de esta organización para mantener a todos dentro de la granja, dentro de este laboratorio.
Los clones no son conscientes de su naturaleza, viven en un mundo artificial sometidos a reglas que los limitan como seres individuales. Son piezas de una máquina que no conocen. No tienen posibilidad de desarrollo y cualquier intento de manifestar sus emociones y sus pensamientos son censurados.
Los clones que están atrapados en este laboratorio me parecieron las esencias de las personas que encargaron estos clones, que desean ser inmortales, como buscar esa parte esencial inmortal que llevan dentro. Al tomar conciencia de su naturaleza, los clones, la parte esencial, buscan a su contenedor, su traje, a su personalidad que vive en el mundo exterior, para alimentarse y crecer de las impresiones de la vida y adquirir conocimientos. Pero los yoes de la falsa personalidad hacen lo posible para que la esencia, es decir los clones, no puedan tomar el control de sus vidas y junto a la segunda fuerza, los obstáculos de la vida mecánica, aquí en forma de mercenarios y vigilantes, se alían para poner fin a la esencia. Aquí la esencia junto a la fuerza del conocimiento y la comprensión en forma del personaje Mac que conoce el camino, logra vencer a la falsa personalidad y marchar a bordo del barco Renovation o renacer y navegar libres por el mar o conciencia junto a otras esencias, otros clones.
La lotería, como premio para una vida mejor son las distracciones de la vida para mantenernos inmóviles en el mismo lugar de siempre esperando que algo externo tarde o temprano nos saque del sufrimiento, de la cárcel donde vivimos ya sea física o psicológica.
En el momento en que empiezan a despertar, a buscar respuestas se activa la segunda fuerza, los obstáculos, los impedimentos para que no descubran el engaño y la verdad tras la aparente imagen de orden y equilibrio. Descubren que la vida tiene más tonalidades y no todo es monocromático y uniforme, como los trajes blancos que llevan. Hay muchos más matices y posibilidades de enriquecernos a través de las experiencias cotidianas que nos ayudan a conocernos como seres conscientes.