Esencia

Esencia

AUTOR: P. D. Ouspensky.

«PSICOLOGÍA DE LA POSIBLE EVOLUCIÓN DEL HOMBRE»

Es imposible estudiar al hombre como un todo, porque el hombre está dividido en dos partes: una que, en algunos casos, puede ser casi toda real, y la otra parte que, en algunos casos, puede ser casi totalmente imaginaria. En la mayoría de los hombres corrientes estas dos partes están entremezcladas, y no se pueden distinguir fácilmente, aunque ambas estén allí, y ambas tengan su propio significado y efecto. En el sistema que estamos estudiando, estas dos partes son llamadas esencia y personalidad.

La esencia es lo innato en el hombre.

La personalidad es lo adquirido.

La esencia es lo que le es propio. La personalidad es lo que no le pertenece. La esencia no se puede perder, no se le puede cambiar o dañar tan fácilmente como a la personalidad. La personalidad puede ser cambiada casi completamente con el

cambio de las circunstancias; se puede perder o dañar fácilmente.

Si trato de describir lo que es la esencia, debo decir, ante todo, que es la base de la

constitución física y mental del hombre. Por ejemplo, un hombre es por naturaleza lo que se llama un buen marinero, otro no lo es; uno tiene oído musical, otro no lo tiene; uno tiene capacidad para idiomas, otro no. Esta es la esencia.

La personalidad es todo lo que se ha aprendido de una u otra manera; en lenguaje ordinario, «consciente» o «inconscientemente». En la mayoría de los casos «inconscientemente» significa por imitación, lo que, en efecto, desempeña un papel muy importante en el desarrollo de la personalidad. Aun en las funciones instintivas, las que naturalmente deberían estar libres de personalidad, hay generalmente muchos así llamados «gustos adquiridos», es decir toda clase

de gustos y aversiones artificiales, todos adquiridos por imitación e imaginación. Estos gustos y aversiones artificiales desempeñan un papel muy importante y desastroso en la vida del hombre. Por naturaleza, al hombre le debería gustar lo que es bueno para él y tener aversión a lo que es malo para él. Pero esto es así sólo mientras la esencia domina a la personalidad, como debería hacerlo; en otras palabras, cuando un hombre es sano y normal. Cuando la personalidad comienza a dominar a la esencia, y cuando el hombre se vuelve menos sano, comienza a gustarle lo que es malo para él y a disgustarle lo que le es bueno. Esto está relacionado con la causa principal de lo que puede estar mal en las relaciones mutuas entre la esencia y la personalidad.

Normalmente, la esencia debe dominar a la personalidad. En ese caso la personalidad puede ser verdaderamente útil. Pero si la personalidad domina a la esencia, esto acarrea pésimos resultados. Se debe comprender que la personalidad es también necesaria para el hombre; no podemos vivir sin la personalidad y sólo con la esencia. Pero la esencia y la personalidad deben crecer paralelamente, y la una no debe desarrollarse más que la otra.

YOES

YOES

AUTOR: G. I. Gurdjieff.

«PERSPECTIVAS DESDE EL MUNDO REAL» pag 42

El hombre es un ser plural. Cuando hablamos de nosotros mismos ordinariamente, hablamos de «yo». Decimos «yo hice esto», «yo pienso esto», «yo quiero hacer esto», pero todo esto es un error.

No hay tal «yo», o más bien hay cientos, miles de pequeños «yoes» en cada uno de nosotros. Estamos divididos interiormente, pero no podemos reconocer la pluralidad de nuestro ser, sino a través de la observación y del estudio. En cierto momento es un «yo» el que actúa, al momento siguiente es otro «yo». No funcionamos armoniosamente debido a que nuestros «yoes» son contradictorios.

Ordinariamente vivimos con sólo una parte mínima de nuestras funciones y de nuestra fuerza, porque no reconocemos que somos máquinas, y no conocemos la naturaleza y funcionamiento de nuestro mecanismo. Somos máquinas. Las circunstancias externas nos gobiernan enteramente. Todas nuestras acciones siguen la línea de menor resistencia ante la presión de circunstancias exteriores. Traten por sí mismos: ¿Pueden controlar sus emociones? No. Pueden tratar de suprimirlas o sustituir una emoción por otra, pero no pueden controlarlas. Ellas los controlan a ustedes. O ustedes pueden decidir hacer algo; su «yo» intelectual puede tomar tal decisión.

Pero cuando ‘llega el momento de llevarlo a cabo, pueden encontrarse haciendo exactamente lo contrario. Si las circunstancias son favorables a su decisión, quizá la lleven a cabo, pero si son desfavorables, ustedes harán todo lo que ellas les indiquen. Ustedes no controlan sus acciones.

Ustedes son máquinas y las circunstancias exteriores gobiernan sus acciones sin tomar en cuenta sus deseos.

No digo que nadie pueda controlar sus acciones. Digo que ustedes no pueden, porque están divididos. Existen dos partes dentro de ustedes, una parte fuerte y una débil. Si su fuerza crece, su debilidad crecerá también y se convertirá en una fuerza negativa, a menos que ustedes aprendan a detenerla.

Si aprendiéramos a controlar nuestras acciones, eso sería otra cosa. Cuando se ha alcanzado cierto nivel de ser, podemos realmente controlar cada parte nuestra; pero, tal como somos ahora, ni siquiera podemos hacer lo que decidimos.

Consciencia

AUTOR: Maurice Nicoll

Comentarios psicológicos volumen 1. Pág 50.

Como es sabido, en la experiencia religiosa como medio de transmitir la enseñanza de la humanidad consciente a la humanidad dormida, una de las causas del fracaso radica en que cada persona establece su propio dogma como si fuera la verdad absoluta, y así los hombres se persiguen, se desprecian, se matan en nombre de Dios. Lo hacen con todo fervor y alegan que obran así de acuerdo con su Conciencia. Pero esta Conciencia es Falsa o Mecánica y tiene su origen en la Personalidad. Esta Conciencia Falsa o Adquirida no se basa en la comprensión interior. Se vincula con la Falsa Personalidad y de este modo con el sentimiento de ser meritorio y por lo tanto con el sentimiento de tener razón y ser mejor que los otros, y considera a quienes tienen creencias religiosas diferentes como inferiores, malvados, despreciables o merecedores de la muerte. 

La diferencia entre la Conciencia Verdadera y la Conciencia Mecánica o Falsa radica en que la Conciencia Verdadera es la misma en todos los hombres y habla el mismo idioma. La Conciencia Mecánica o Falsa es diferente en las personas diferentes, según su nacionalidad, educación, costumbres, formas de creencia, etc. 

Si todos los hombres pudieran despertar, la Conciencia Verdadera hablaría en todos ellos y estarían de acuerdo unos con otros, porque hablaría de la misma manera a todos.  La Conciencia Verdadera existe en todos los hombres pero está soterrada y fuera de su alcance. La Personalidad ha crecido sobre ella y de resultas de nuestros sentimientos, de nuestro sentido de nosotros mismos, se ha trasladado a la Personalidad. Por lo tanto «sentir todo simultáneamente» es imposible y por cierto sería inaguantable tal como somos. «Sentir todo simultáneamente» equivale a decir que somos uno. Pero la Personalidad está dividida en trocitos. La idea fundamental que es preciso aprehender acerca de la Personalidad es que ésta es múltiple. Por esta razón ahora se siente de una manera y luego de otra, pero separadamente y no al mismo tiempo y sin siquiera recordarlo, uno se comporta ahora en una forma y luego en otra. Y a todo ese cambiante calidoscopio dentro de uno mismo se le dice «Yo». Es decir, uno se imagina que es una persona. En tanto un hombre se tome a sí mismo como una persona nunca se moverá de donde está. Para despertar a la Conciencia es preciso que empiece a ver las contradicciones que están en sí mismo. Pero si trata de ver las contradicciones en sí mismo considerándose todo el tiempo como si fuera una persona no obtendrá ningún resultado. Será lo mismo que si creyera que todo cuanto ve enfrente de él es una parte de su cuerpo.

Lo visible y lo invisible

Lo visible y lo invisible

AUTOR: MAURICE NICOLL

EL TIEMPO VIVO Y LA INTEGRACIÓN DE LA VIDA. pág 7

Este enorme mundo sensorio, con toda su algarabía, color y movimiento, y que fluye hacia nosotros por los canales siempre abiertos de la vista y del oído, es lo que abruma nuestra débil comprensión. Si logro darme cuenta de mi propia invisibilidad y por un momento logro también un nuevo sentido de mi propia existencia, al momento siguiente ya estoy perdido en los efectos de las cosas externas. Sólo percibo el bullicio de la calle y no puedo lograr de nuevo la experiencia. Y vuelvo otra vez a mi mente ‘natural’, que se siente llamada por todo lo perceptible y para la cual las pruebas que procuran los sentidos constituyen el principal fundamento de su criterio, de la verdad. Habiendo experimentado algo ‘interno’, me encuentro nuevamente en lo ‘externo’. Y aquella verdad que me fue demostrada directamente como verdad interna, no me la puedo demostrar a mi mismo con mi razón natural, a menos que lo haga como teoría o como una concepción.

Diría que todas las ideas que tienen el poder de modificarnos y de permitir que a nuestra vida penetren nuevos significados, son ideas que tratan acerca del aspecto invisible de las cosas. No se las puede demostrar directamente como tampoco se puede llegar a ellas tan sólo mediante el razonamiento, pues, siendo relativas a lo invisible de las cosas, no es posible acercarse a ellas mediante el razonamiento que hacemos de acuerdo, y en base, a la evidencia de los sentidos. Antes de poder llegar a la idea del Tiempo, que es el tema principal de este libro, y que puede entenderse únicamente apartándonos de las apariencias y pensando acerca del ‘mundo invisible’ desde el ángulo de las dimensiones, es preciso que hagamos algún esfuerzo a fin de captar nuestra propia invisibilidad. Pues creo que no podremos entender nada acerca del mundo ‘invisible’ si antes no captamos nuestra propia invisibilidad.

Esto exige cierta clase de esfuerzo, un esfuerzo similar al que se re­quiere para darse cuenta, en algún grado, de la invisibilidad esencial y de la incognoscibilidad de otra persona. En este sentido creo que jamás podremos darnos cuenta de la existencia de otra persona de un modo real y efectivo, a menos que, ante todo, nos demos cuenta de nuestra propia existencia. Darse cuenta de la propia existencia, como una experiencia real, es darse cuenta de la propia invisibilidad esencial.

El sentido que ordinariamente tenemos de nuestra propia existen­cia deriva de las cosas externas. Tratamos de presionar sobre el mundo visible, procuramos sentirnos a nosotros mismos en lo que yace fuera de nosotros: en el dinero, en las posesiones, en las ropas, en la situa­ción. En una palabra, tratamos de salir fuera de nosotros. Sentimos que aquello de que carecemos se encuentra fuera de nosotros, en el mundo que nos muestran los órganos de los sentidos. Y es solamente natural que así sea, por cuanto el mundo de los sentidos es tan obvio. Pensamos en términos; de este mundo, por así decirlo, y pensamos hacia él. Nos pa­rece que la solución de nuestras dificultades yace en el mundo exterior, en la adquisición o en el logro de algo, en recibir honores, etc. Lo que es más, ni siquiera accedemos fácilmente a apoyar una insinuación acerca de nuestra invisibilidad. Ni reflexionamos que a la vez de que estamos relacionados a un mundo obvio y a través de los sentidos, podemos, tam­bién, estar relacionados a otro mundo no tan obvio a través de la ‘com­prensión’. Y este mundo es tan complejo y tan diverso como el que nos presentan los sentidos. Y también tiene muchos lugares deseables e in­deseables.

Nuestros cuerpos se yerguen en el mundo visible. Están ubicados en el espacio de tres dimensiones, en el espacio accesible a los sentidos de la vista y el tacto. En sí mismos nuestros cuerpos son tris-dimensionales; tienen largura, altura y grosor. Son ‘sólidos’ en el espacio. Pero nos­otros, en nosotros mismos, no estamos en este mundo de tres dimen­siones.

Por ejemplo, nuestros pensamientos no son sólidos tridimensionales. Un pensamiento no se encuentra ni a la derecha ni a la izquierda de otro pensamiento. ¿Y no son acaso muy reales para nosotros? Si decimos que la realidad que existe en el mundo tridimensional, en el mundo exterior, es la única realidad, entonces preciso es que nuestros pensa­mientos y sentimientos, que están en nuestro mundo interior, sean irrea­les.

Nuestra vida interior, o sea nosotros mismos, no tiene ubicación al­guna en el espacio perceptible por medio de los sentidos. Pero aun cuan­do el pensamiento, el sentimiento y la imaginación no ocupan lugar al­guno en el espacio, podemos pensar acerca de ellos como si tuviesen un lugar en alguna otra clase de espacio. Un pensamiento sigue a otro en el tiempo que pasa. Un sentimiento dura cierto tiempo y luego desapa­rece. Si pensáramos acerca del tiempo como de una cuarta dimensión, o como una dimensión superior del espacio, nuestra vida interior nos parecería entonces relacionada a este espacio ‘superior’ o mundo con un mayor número de dimensiones que las accesibles a nuestros sentidos. Si concebimos un mundo de dimensiones superiores, podemos también considerar que no vivimos propiamente en el de sólo tres que tocamos y vemos, y en el que conocemos a otras personas, sino que tenemos un contacto más íntimo con una forma de existencia más dimensional y que comienza con el tiempo.

Fábula el mago y las ovejas. Ouspensky

Fábula el mago y las ovejas. Ouspensky

AUTOR: P. D. OUSPENSKY

FRAGMENTOS DE UNA ENSEÑANZA DESCONOCIDA. página 173

«Cierto cuento oriental habla de un mago muy rico que tenía numerosos rebaños de ovejas. Este mago era muy avaro. No quería contratar pastores, y no quería cercar los prados donde pacían sus ovejas. Las ovejas se extraviaban en el bosque, se caían de los barrancos, se perdían, y sobre todo se fugaban cuando se aproximaba el mago, porque sabían que él quería su carne y su piel. Y a las ovejas esto no les agradaba. «Por fin, el mago encontró el remedio. Hipnotizó a las ovejas y les sugirió primeramente que eran inmortales, y que no les haría ningún daño el ser despellejadas, que al contrario este tratamiento era excelente para ellas, y aun agradable; luego el mago les sugirió que él era un buen pastor que amaba mucho a su rebaño, que estaba dispuesto a hacer toda clase de sacrificios por él; en fin, les sugirió que si les llegase a suceder la menor cosa, eso no ocurriría en ningún caso ahora, ese mismo día, y que por consiguiente no tenían que preocuparse. Después el mago les metió en la cabeza que de ninguna manera eran ovejas; sugirió a algunas que eran leones, a otras que eran águilas, y a otras que eran hombres o que eran magos. «Hecho esto sus ovejas no le causaron más molestias ni preocupación. No se escapaban más, esperando por el contrario con serenidad el instante en que el mago las esquilara o las degollara. «Este cuento ilustra perfectamente la situación del hombre…. ……Si los hombres pudieran darse cuenta realmente de su situación, si pudieran darse cuenta de todo el horror de esto, serían incapaces de seguir siendo como son, ni siquiera por un segundo. Comenzarían en seguida a buscar una salida, y la encontrarían muy rápidamente porque hay una salida; pero los hombres no la ven, simplemente porque están hipnotizados…….

Los cuatro caminos (2)

Los cuatro caminos (2)

AUTOR: P. D. OUSPENSKY

pág 38 del libro «Fragmentos de una enseñanza desconocida» (parte 2)

«El segundo es el del monje. Es el camino de la fe, del sentimiento religioso y de los sacrificios. Un hombre que no tuviera muy fuertes emociones religiosas y una imaginación religiosa muy intensa, no podría llegar a ser un «monje» en el verdadero sentido de la palabra.

El camino del monje es también muy duro y muy largo. El monje pasa años y decenas de años luchando contra sí mismo; pero todo su trabajo está concentrado sobre la segunda habitación, sobre el segundo cuerpo, es decir, sobre los sentimientos. Sometiendo todas sus otras emociones a una sola, que es la fe, desarrolla en sí mismo la unidad, la voluntad sobre las emociones, y por este camino alcanza la cuarta habitación. Pero su cuerpo físico y sus capacidades intelectuales pueden quedarse sin desarrollo. Para poder servirse de lo que él habrá obtenido, tendrá que cultivarse física e intelectualmente. Esto no se podrá realizar sino por medio de nuevos sacrificios, de nuevas austeridades, de nuevos renunciamientos. Un monje tiene que llegar a ser un yogui y un faquir. Son muy escasos los que llegan tan lejos; más escasos aún los que llegan a triunfar sobre todas las dificultades. La mayoría muere antes de arribar a esto o no llega a ser «monjes» sino en apariencia.

«El tercer camino es el del yogui. Es el camino del conocimiento, el camino del intelecto. El yogui trabaja sobre «la tercera habitación» para llegar a penetrar en la cuarta por medio de sus esfuerzos intelectuales. El yogui llega a alcanzar «la cuarta habitación» al desarrollar su intelecto, pero su cuerpo y sus emociones quedan sin desarrollarse y, como el faquir y el monje, es incapaz de sacar partido de su victoria. Lo sabe todo pero no puede hacer nada. Para ser capaz de hacer debe conquistar el dominio sobre su cuerpo, sobre sus emociones, es decir sobre la primera y la segunda habitación. Para lograr esto, le es necesario comenzar a trabajar de nuevo, y no obtendrá resultados sin esfuerzos prolongados. En este caso, sin embargo, él tiene la ventaja de comprender su posición, de conocer lo que le falta, lo que debe hacer, y la dirección que debe seguir. Pero, así como en el camino del faquir o del monje, también en el del yogui son muy escasos los que adquieren tal conocimiento, Es decir, obtienen el nivel en el que un hombre puede saber a dónde va. La mayoría se detiene en un cierto grado de desarrollo y no va más lejos.

…..

«Pero todos los caminos, tanto el del faquir como el del monje y el del yogui, tienen un punto en común. Todos comienzan por lo que es más difícil, un cambio total de vida, un renunciamiento a todo lo que es de este mundo. Un hombre que tiene un hogar, una familia, debe abandonarlos, debe renunciar a todos los placeres, apegos y deberes de la vida, y partir al desierto, entrar en un monasterio o en una escuela de yoguis. Desde el primer día, desde el primer paso sobre el camino, debe morir para el mundo; sólo así puede esperar obtener algo en uno de estos caminos.

….

«En las condiciones ordinarias de la vida civilizada, la situación de un hombre, aun inteligente, que busca el conocimiento, es sin esperanza, porque no tiene la menor posibilidad de encontrar alrededor de él algo que se asemeje a una escuela de faquires o a una escuela de yoguis. En cuanto a las religiones del Occidente, han degenerado hasta tal punto que desde hace mucho tiempo ya no hay nada viviente en ellas. En fin, del lado «ocultista» o «espiritista», ya no hay nada que esperar sino experiencias ingenuas. «La situación seria realmente desesperada, si no existiese otra posibilidad, la de un cuarto camino.

«El método del cuarto camino es el siguiente: si uno comienza un trabajo sobre una

habitación, debe emprender simultáneamente un trabajo correspondiente sobre las otras dos. En otros términos, mientras uno trabaja sobre el cuerpo físico, hay que trabajar simultáneamente sobre el pensamiento y sobre las emociones; mientras uno trabaja sobre el pensamiento hay que trabajar sobre el cuerpo físico y las emociones; mientras se trabaja sobre las emociones, hay que trabajar sobre el pensamiento y sobre el cuerpo físico. Lo que permite llegar a esto es que en el cuarto camino es posible hacer uso de un cierto saber, inaccesible en los caminos del faquir, del monje y del yogui. Este saber proporciona la posibilidad de un trabajo en las tres direcciones a la vez. Toda una serie de ejercicios paralelos sobre los tres planos, físico, mental y emocional, sirven a esta meta. Aun más, en el cuarto camino es posible individualizar el trabajo de cada uno; dicho de otro modo, cada uno no debe hacer sino lo que le es necesario, y nada de lo que no tiene utilidad para él. Porque el cuarto camino pone de lado todo lo superfluo que se mantiene en los otros caminos simplemente por rutina. «De esta manera, cuando un hombre alcanza la voluntad por el cuarto camino, se puede servir de ella, porque ha adquirido el control de todas sus funciones físicas, emocionales e intelectuales. Y por añadidura, ha ahorrado mucho tiempo al trabajar a la vez, paralelamente, sobre los tres lados de su ser.

Los cuatro caminos (1)

Los cuatro caminos (1)

AUTOR: P. D. OUSPENSKY

pág 37 del libro «Fragmentos de una enseñanza desconocida» (parte I)

….algunas enseñanzas comparan al hombre con una casa de cuatro habitaciones. El hombre vive en la más pequeña y miserable de todas, y hasta que le sea dicho, no tiene la menor sospecha de la existencia de las otras tres, llenas de tesoros. Cuando oye hablar de ellas, comienza a buscar las llaves de estas habitaciones, especialmente de la cuarta, la más importante de todas. Y cuando un hombre ha encontrado el medio de penetrar en ella se convierte realmente en el amo de la casa, porque es solamente entonces que la casa le pertenece plenamente y para siempre.

«La cuarta habitación le da al hombre la inmortalidad hacia la cual todas las enseñanzas religiosas se esfuerzan en mostrarle el camino. Hay un gran número de caminos, más o menos largos. más o menos duros; pero todos, sin excepción, conducen o se esfuerzan por conducir hacia una misma dirección, que es la de la inmortalidad.»

En la reunión siguiente, G. prosiguió:

—Dije la última vez que la inmortalidad no es una propiedad con la que nace el hombre, pero que ella puede ser adquirida. Todos los caminos que conducen a la inmortalidad —los que son generalmente conocidos y los otros— pueden dividirse en tres categorías:

  1. El camino del faquir.
  2. El camino del monje.
  3. El camino del yogui.

«El camino del faquir es el de la lucha con el cuerpo físico. es el camino del trabajo sobre la primera habitación. Es largo. difícil y dudoso. El faquir se esfuerza en desarrollar la voluntad física, el poder sobre el cuerpo. Lo obtiene mediante terribles sufrimientos, torturando al cuerpo. Todo el camino del faquir está hecho de ejercicios físicos increíblemente penosos. Se mantiene de pie, en la misma posición, sin movimiento alguno, durante horas, días, meses o años; o bien, sentado sobre una piedra desnuda, bajo el sol, bajo la lluvia, bajo la nieve, mantiene los brazos extendidos o bien se tortura con fuego o con un hormiguero en el que pone sus piernas desnudas, y así sucesivamente. Si no se enferma o no muere, se desarrolla en él lo que puede llamarse la voluntad física y obtiene entonces la cuarta habitación, es decir, la posibilidad de formar el cuarto cuerpo. Pero sus otras funciones —emocionales, intelectuales— permanecen sin desarrollar. Ha conquistado la voluntad, pero no tiene nada en qué poderla aplicar, no puede hacer uso de ella para adquirir el conocimiento o perfeccionarse a sí mismo. Por lo general está demasiado viejo para iniciar un trabajo nuevo.

Unión sabiduría Este y Oeste

Unión sabiduría Este y Oeste

AUTOR: MAURICE NICOLL

pág 148 del libro: COMENTARIOS PSICOLÓGICOS SOBRE LAS ENSEÑANZAS DE GURDJIEFF Y OUSPENSKY VOLUMEN I

Este Trabajo es psicológico. Consiste en hacer un número de esfuerzos psicológicos específicamente definidos para un fin particular. Así como todas las personas tienen un cuerpo asimismo tienen una psicología. El fin que se propone el Trabajo es elevar a una persona por encima de la base psicológica sobre la que descansa. Hablaremos ahora sobre este tema.

Tener un cuerpo es admitido por todos, y dicho cuerpo suele estar en buena o mala condición.

El cuerpo es un objeto de los sentidos y, como saben ustedes, nos inclinamos a aceptar sólo lo que los sentidos nos muestran como real. Pero también todos tenemos nuestra psicología. Esto no es admitido fácilmente por la gente porque no puede ver o tocar su psicología o la de otra persona por medio de los sentidos exteriores. Además por lo general una persona no admite de buena gana la posesión de una clase definida de psicología. Una clase definida de cuerpo, sí. De psicología, no. Admitirá que su cuerpo pueda estar en mal estado —pero no su psicología—. De resultas de ello ocurre muchas veces en el Trabajo que una persona no sabe dónde o en qué dirección hacer sus esfuerzos. Si el Trabajo consistiese en cierto número de ejercicios físicos, toda la gente sabría en qué dirección es preciso hacer los esfuerzos y si alguien realizara un ejercicio mal, se vería que lo hace mal y se lo corregiría. Entonces una persona se daría cuenta de su progreso por el número de ejercicios físicos que puede ejecutar correctamente, y de este modo sentiría también la satisfacción de superar a los otros.

Como ustedes saben, hay escuelas de enseñanza que sólo se ocupan del cuerpo. Son las escuelas que pertenecen al Primer Camino —el Camino del Hombre Número 1. Tienen como fin el control del cuerpo por el desarrollo de la voluntad sobre el cuerpo. El Faquir que se queda con los brazos extendidos por años y años es un ejemplo. Desarrolla la Voluntad para dominar el cuerpo. Pero esto por sí solo es inútil. En algunos casos esa persona puede entrar en una escuela donde imparten otra clase de enseñanza, le rompen los brazos si es posible y le enseñan a desarrollarse psicológicamente. Posee la voluntad capaz de dominar el cuerpo, pero carece de comprensión, y la voluntad sin comprensión es inútil y aun peor que inútil. Y tal hombre, por completo ignorante y estúpido, puede «cristalizar» por sus increíbles esfuerzos —es decir, nada puede ser cambiado en él y seguirá siendo permanentemente ignorante y estúpido, aunque sea aceptado o no por otra escuela.

Pero estos ejemplos nos muestran una cosa. Nos muestran hasta qué punto el esfuerza sobre sí es posible para los orientales y nos ayudan a comprender por qué la enseñanza esotérica siempre vino del Este. Ahora bien, la enseñanza que tratamos de comprender aquí no pertenece al Primer Camino, el Camino del Faquir, ni al Segundo Camino, que es el Camino del Monje, ni al Tercer Camino o Camino del Yogui. Se llama el Cuarto Camino, y mencionaré luego una de las grandes características del Cuarto Camino, pero antes diré que uno de sus objetos generales es el de unir la Sabiduría del Este con la Ciencia del Oeste.

Mapa y brújula

Mapa y brújula

AUTOR: Maurice Nicoll

pág 257 del libro: COMENTARIOS PSICOLÓGICOS SOBRE LAS ENSEÑANZAS DE GURDJIEFF Y OUSPENSKY VOLUMEN I

A veces se ha comparado este trabajo con un mapa y una brújula. A un hombre se le entregan un mapa y una brújula, cuya utilidad al comienzo no entiende.

Al cabo de un tiempo empieza a entender una o dos cosas, como, por ejemplo, que la Personalidad debe ser menos activa. Ya saben que todo cuanto se hace mediante la Personalidad se hace mediante la fuerza de las circunstancias externas. Uno cree que es activo, pero esta es la Personalidad. Si sólo la vida nos hace obrar, no somos libres. Las circunstancias externas hacen a los hombres grandes y pequeños. Las circunstancias externas conducen a los hombres, como si fueran diferentes clases de máquinas, y los llevan en una dirección o en otra. Pero las direcciones que dan el mapa y la brújula del Trabajo no derivan de las circunstancias externas porque el Trabajo es otra fuerza que proviene, no de la vida, sino de lo que es exterior a la vida; las ideas del Trabajo no son nuevas direcciones para la vida sino nuevas direcciones para vivir en la vida.

…. Ahora bien, al llegar a este punto, la gente dice muchas veces: «Si, pero el Trabajo enseña que el Hombre carece de voluntad, entonces ¿puede cambiar alguna cosa?» El Trabajo dice que el Hombre no tiene una verdadera voluntad permanente porque no tiene un verdadero «Yo» permanente. Pero dice que el Hombre tiene un reducido grado de voluntad, comparable al grado de libertad de movimiento de un violín en su estuche. Pero que todo dependerá de la dirección que dé al empleo de la pequeña voluntad que tiene naturalmente. Si nunca la emplea en conexión con las direcciones dadas por el Trabajo, su voluntad no se desarrollará más.

Mapa y brújula

Blog de divulgación del Cuarto Camino

Comentario película «THE MATRIX»

Comentario película «THE MATRIX»

Iniciamos una sección donde comentaremos películas con contenido esotérico desde la visión del trabajo Matrix es la virtualidad en la que vivimos cada día, la vida que nos sucede en el actual estado en que nos encontramos, el segundo estado de ser, el estado de...

Cambio interior

Cambio interior

La posibilidad del cambio interior es el resultado de un trabajo con cierto esfuerzo sobre uno mismo a través de un conocimiento, llevado a la práctica, impartido en una Escuela destinada a este fin. En palabras de Maurice Nicoll, autor de Cuarto Camino, “No puede...

Las influencias A, B y C

Las influencias A, B y C

Autor: Emma Sánchez basado en los textos de Maurice Nicoll (Comentarios Psicológicos Sobre Las Enseñanzas De Gurdjieff Y Ouspensky) La humanidad vive constantemente bajo unas influencias externas. A estas influencias en el trabajo las denominamos influencias A, B y C....

Rayo de creación

Rayo de creación

AUTOR: MAURICE NICOLL. Great Amwell House, 8 de febrero de 1949. El Rayo de Creación se fundamenta en la idea que todo es parte de alguna otra cosa. Por ejemplo, la Tierra es parte del Mundo Planetario que a su vez es parte del Sistema Solar. Una de las ideas que...

LA PRISIÓN DE LAS EMOCIONES NEGATIVAS

LA PRISIÓN DE LAS EMOCIONES NEGATIVAS

AUTOR: Maurice Nicoll. COMENTARIOS PSICOLÓGICOS SOBRE LAS ENSEÑANZAS DE GURDJIEFF Y OUSPENSKY. VOLUMEN V. 23 de mayo de 1953. Página 160 En la enseñanza esotérica siempre nos dicen que estamos en una prisión. Nadie ve la prisión. Para la mente sensual una prisión debe...

Esencia y falsa personalidad

Esencia y falsa personalidad

AUTOR: Emma Sánchez. Según “El Trabajo” La Mujer y El Hombre poseen una parte innata: La Esencia y una parte adquirida: La Personalidad. Maurice Nicoll escribe lo siguiente: “Nacemos con la Esencia, pero adquirimos la Personalidad mediante nuestro contacto con la vida...

Niveles de Hombre/Mujer según el Trabajo.

Niveles de Hombre/Mujer según el Trabajo.

AUTOR: Emma Sánchez. Existen 7 niveles de Hombre/mujer según el trabajo: Hombre/Mujer 1: Nivel de consciencia o Ser es el que posee una persona que tiende a resolver cualquier situación basándose en sus instintos. Su centro predominante es el centro instintivo-motriz....

Suscríbete

para recibir nuestras últimas publicaciones

Get Started

Book an appointment

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation.

email

hello@diviastrologist.com

phone

(255) 352-6258